Alrededor de una semana después, le dieron el alta, aunque debía continuar el reposo en casa, todos se sintieron más aliviados de dejar esa rutina. La nana se desvivía por atenderla, siquiera, Cleo ya no sufría ataques de ansiedad, al contrario, estaba muy animada y decidida a recuperarse luego, para ser una madre por completo. Lucas ya tomaba el pecho, a pesar de que en un principio Cleo tuvo que batallar contra la frustración, poco a poco aceptó que lo amamantara y se olvidó del biberón. Fue notable cómo el pequeño tomó cuerpo y forma a medida que los días pasaban. Fernando bostezó, entreabriendo los ojos, sonriendo al ver a su más que amada esposa caminar con el niño dormido para dejarlo en su cuna; la cual ubicaron en un extremo del dormitorio, tras una cortina de tul que les daba
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