Pov Fernando La vi lamerse los labios, satisfecha, mientras yo hacía todos los esfuerzos por no caer, sujeto de mi mano en el pomo de la puerta y la espalda en la pared, sentía que mis piernas temblaban y ni siquiera tuve el ánimo de decir algo mientras ella volvía a acomodar mis pantalones, recuperando levemente la compostura cuando me abrazó por la cintura, sonriendo al sentir su nariz acariciar mi rostro. - ¿Estás bien? —susurró. - Define bien —dije, sintiendo mi garganta rasposa. - Creo que lo estás ¿Quieres agua o algo así? - Por favor —sonreí, tomándola del rostro, besándola suavemente— gracias —y su risa llenó el ambiente, viéndola alejarse luego de besar la comisura de mi boca, enderezándome lentamente, notando como la sangre volvía a tomar su ritmo habitual.

