Pov Fernando Calculaba que sería la hora de almuerzo cuando llegara. En realidad, no podía entender qué sucedía, pero algo me olía muy mal en esto. No era mi cumpleaños, tampoco recordaba que fuese aniversario de algo o quizás sí y estaba tan ensimismado en mis problemas paternales que lo había olvidado. Seguramente se trataba de algo así. Miré el móvil en el asiento del copiloto y suspiré, mejor no volver a llamar a Cleo, el día anterior había sido extenuante y, cuando me desperté, no pude dejar de notar que su cuerpo estaba más hinchado de lo habitual, seguramente un horrible dolor de cabeza del que prefería no enterarme, al menos no mientras estuviese demasiado lejos como para ayudarla. Mi Cleo. Cerré los ojos en un semáforo y sonreí para mí mismo, en realidad, extrañaba los buenos t

