Camila No era lejos, en el mismo sector de Oswego, una zona residencial, las casas eran más pequeñas y podías ver el jardín de tu vecino con facilidad, sin embargo, todo era perfecto, como si nada pudiese salir de lugar. Estaba nerviosa, no sólo porque desde anoche eso parecía ser una constante, además la mirada evaluadora que David ni trataba de disimular y el hecho de que conocería a una mujer que, por lo visto, formaba parte en la vida de él, pero que no sabía de su existencia hasta ahora y tampoco pretendía darme ningún tipo de información. Tomé su mano para bajar del vehículo, luego de que Mac le indicara que un nuevo guardia lo vendría a reemplazar en un rato; suspiré al sentir su mano presionar mi cintura levemente, tragando saliva cuando su dedo pulgar acarició mi piel bajo la or

