El sobre estaba encima, de color crema y en la parte superior rezaba “David Ferretti, Presente” con una impecable letra; además, pude ver varios legajos, hojas impresas y otras con anotaciones, al fondo, muchos documentos. — ¿Qué crees…? —indiqué la caja con cierta suspicacia. —En la carta lo dirá, realmente no tengo la menor idea. —Bien —acaricié el lacrado color borgoña y suspiré antes de pasar mis dedos por la solapa del sobre, escuchando el crac cuando el material ceroso se rompió, observé primero, había dos hojas— B. Tonks y un celular, este debe ser el abogado del que habló —asintió y la dejé sobre la mesa, sacando la misiva con cierto temblor. “David, si estás leyendo esto es porque nos hemos vuelto a ver, sé que sólo pude decir que lo siento y es que no logro decir muchas más p

