Jax
—Alice, muéstrame dónde puede descansar la Luna, también envía un enlace mental a tu médico de manada y haz que venga aquí de inmediato — instruyo. Me levanto sosteniendo a Luna Nova cerca de mi pecho.
—He contactado al doctor Trevor, Alfa, él estará aquí en breve. Sígueme, por favor, te mostraré su habitación.
Miro hacia abajo, a la cara de Luna Nova marcada por lágrimas y la abrazo más cerca. Entendiendo el dolor que siente, no puedo evitar admirar su fuerza y dedicación tanto a su elegido como a su manada. También pude ver miradas de admiración hacia ella en los rostros de los otros Alfas durante la reunión. Todos vimos su ligero movimiento para alentar a su elegido a hablar con su predestinada.
Habríamos entendido si ella hubiera pedido posponer la reunión. Que procediera de la forma en que lo hizo no solo nos mostró su fuerza, sino también su comprensión.
Las personas estuvieron calladas y respetuosas durante la reunión, solo hablando cuando se les dirigía la palabra, algo que normalmente es difícil de lograr en una habitación llena de Alfas impulsivos. Esta mujer elegante mantuvo su dignidad y continuó con el trabajo en cuestión.
Una verdadera Luna.
Sigo a Alice mientras subimos las escaleras y atravesamos un pasillo.
Nova comienza a gemir de dolor en mis brazos. Aprieto instintivamente los brazos a su alrededor, las lágrimas frescas corren por su rostro mientras su cuerpo se contorsiona por el sufrimiento.
—Está justo aquí abajo, Alfa. He pedido que traigan unas toallas calientes… —Ella dejó de hablar al escuchar los fuertes gemidos y gruñidos detrás de la puerta. Sus ojos se abrieron de par en par, en shock, antes de ser consumidos por la ira—. ¡¿CÓMO PUDIERON?! —grita de repente.
—Increíble —murmuro—. Alice, ¿puedes indicarme la dirección de mi habitación? Pondré a Nova allí por el momento. Podemos organizar otra habitación para mí más tarde.
Alice mira una vez más la puerta antes de volver veloz por el pasillo y subir otra escalera, abriendo una puerta a la izquierda. Al entrar, me sorprendo por lo acogedora que se ve. Hay suaves muebles decorando la habitación y flores frescas en un jarrón sobre una mesa junto con algunas bebidas.
Coloco a Nova en la cama y Alice se sienta a su lado y comienza a acariciar el cabello de Nova, mostrando preocupación en su rostro.
Unos minutos después, se escucha un golpe en la puerta.
—Pase —digo, sin querer dejar mi lugar junto a la cama.
El Doctor Trevor entra inmediatamente y hace su camino hasta el otro lado de la cama para comenzar los chequeos a la Luna Nova.
Pude sentir a Zeus caminando de un lado a otro en mi cabeza.
—¿Estás bien, Zeus?—pregunto en mi mente.
—Me siento inquieto Jax, incluso protector. Ese maldito Alfa ha perdido mi respeto. Así no es como se comportan los Alfas— gruñe en respuesta.
—Lo sé, amigo, es vergonzoso. Veamos qué dice el médico— digo volviendo mi atención a la cama.
—La Luna está sufriendo por la traición de su compañero, como ambos probablemente ya han asumido —explica el médico—. Como sabemos, el Alfa Axton y la Luna Nova están en una relación elegida, pero la traición funciona igual que en cualquier relación natural cuando hay infidelidad después de haber sido marcados. La intimidad con otra persona fuera de la relación causa un dolor extremo en la otra parte. Si continúa a esta intensidad, perderemos a nuestra Luna en un par de meses. Solo puedo pensar que el Alfa se haya dejado llevar por el momento de conocer a su predestinada y no haya considerado el dolor que ha hecho sufrir a su Luna. Ella necesita descansar y mantenerse hidratada. Es de suma importancia que cuide de su cuerpo lo mejor que pueda. Su lobo es increíblemente fuerte, de hecho, no creo haber conocido a un lobo tan fuerte como el suyo. Juntos se darán fuerza mutuamente. No puedo hacer mucho, pero si esto continúa, avísenme y regresaré.
Luego de ese veredicto, sale de la habitación.
—Mierda —murmura Alice. Las lágrimas se acumulan en sus ojos pero se niegan a caer.
—Iré a la cocina y solicitaré que nos traigan algo de comida a nosotros, ¿estarás bien aquí, Alice? —pregunto.
—Puedo hacer eso, Alfa, es mi deber. ¿Qué puedo traer pa...?
—No, Alice, quédate con la Luna. Necesita apoyo. Lo menos que puedo hacer ahora es conseguir algo de comida.
Salgo rápido de la habitación y confío en mi olfato hasta que este me lleva a la cocina.
—Tener que organizarse y cuidar de la Luna, no es genial para un visitante, ¿verdad?— murmura Zeus en mi cabeza.
Simplemente sacudo la cabeza y sigo adelante.
Abriendo las puertas de la cocina, mi estómago gruñe fuertemente. Una mujer mayor que irradia calidez está junto al horno mezclando una sartén. Al verme, baja la cabeza y me sonríe como saludo.
—¿Puedo solicitar que traigan comida para tres personas a mi habitación? Esperamos que la Luna despierte. Alice y yo comeremos con ella. También tendremos una cena a las siete en el comedor. Luna iba a hablar contigo pero surgió un imprevisto y necesita descansar. Si puedes hacer lo que te encomendé sin muchas preguntas, estoy seguro de que todos lo entenderán.
—Por supuesto, Alfa, me aseguraré de que les hagan llegar la comida en breve. Incluiré las píldoras de la Luna, Alice sabrá qué hacer —responde.
Le agradezco el servicio, salgo y regreso a la habitación de arriba. En el camino me pregunto brevemente qué píldoras toma Luna Nova antes de decidir que no es mi lugar hacer tales cavilaciones.
Golpeo suavemente la puerta antes de volver a entrar en la habitación. Veo rápidamente que Alice ha cogido un paño húmedo y está limpiando la frente de Nova mientras susurra que todo estará bien. Aparte de algún gemido, parece sufrir mucho menos dolor.
—Estoy a punto de ir allí y darle una buena reprimenda por lo que le ha hecho pasar a Nova hoy. Lo que ambos han hecho. Ni siquiera sé su nombre, ninguno de nosotros lo sabe, pero ellos están allí arriba infligiendo un dolor horrendo a la persona más amable y encantadora que he tenido el placer de conocer —dice Alice con un tono de reproche.
—Eh…
—Y en su cama —continúa ella—. Quiero decir, ¿cómo se atreven? ¿Cómo puede ser tan desalmado como para acostarse con otra mujer, destinada o no, en la habitación que han compartido durante los últimos 3 años? Es como si se hubiera olvidado de ella. Si no fuera mi Alfa… —se interrumpe dándose cuenta de que está despotricando delante de otro Alfa—. Lo siento, Alfa, debería haber guardado mis pensamientos. Estoy disgustada por mi Luna y amiga.
Sonrío, haciéndole saber que está bien.
—Entiendo, Alice, créeme cuando te digo que sé el dolor que sufre tu Luna. No se lo deseo a nadie. Te estará agradecida por estar ahí para ella. Me temo que el Alfa Axton tendrá que enfrentar las consecuencias de sus acciones más tarde. Si tan solo hubiera pensado en lo que podrían llegar a causarle el estar con su nueva compañera.
Nova vuelve a gritar de dolor; su cuerpo tiembla y sus manos arañan su estómago.
Me estremezco.
Sin pensar dos veces, me siento en la cama y la levanto para colocarla en mi regazo, acunándola en mi pecho cuando la puse en una posición cómoda.
Veo los ojos de Alice abrirse ligeramente antes de darse cuenta de que su Luna se está calmando en mis brazos.
—Protégela— me susurra Zeus antes de retroceder en mi mente.
Acariciando lentamente su espalda, la sostengo cerca de mí hasta que ella comienza a retorcerse de dolor otra vez.
—Alfa, su cuello —grita Alice—, algo está mal. ¡Se está calentando!
Miro y gruño inmediatamente; mis ojos alternando con los de Zeus. Me enfoco en Nova y en lo que está sucediendo.
—Maldito, la ha marcado, ¡ese bastardo la ha marcado! —gruño—. ¿No respeta las leyes? ¡No solo ha hecho pasar a su Luna por un infierno, ahora la ha puesto en peligro de muerte!
La puerta se abre de golpe y un hombre alto y bien formado entra corriendo en la habitación. Su aura escapa debido a la furia, haciendo que Alice baje la cabeza en sumisión.
—Debes ser el Beta —le digo—.¿Dónde has estado?
—¡¿Nova?! ¿Qué ocurre? —exclama—. ¿Qué le pasa, Alice?
Intenta separar a Nova de mí, pero no se lo permito. Aprieto mi agarre, consciente de que no ha respondido a mi pregunta.
—Es el Alfa. Ha conocido a su destina... Ha-ha completado el proceso de apareamiento con su nueva compañera —le dice Alice.
La cara del Beta se desploma. Su tristeza es evidente.
—¿Cómo pudo hacerle eso a mi hermana? —masculla.
Intenta alcanzarla de nuevo y esta vez abro mis brazos y se la transfiero a él. El Beta se queda abrazándola en la cama, susurrándole que está allí para ella mientras esperamos que el Doctor Trevor regrese.