Nova
Al ver a la manada acercándose para despedirme no puedo evitar que las lágrimas corran por mi rostro mientras me acerco a ellos.
Al ver a los cachorros jóvenes de la guardería en grupo, me dirijo hacia ellos primero y me arrodillo para estar a su altura.
—¿Tienes que dejarnos? —pregunta mientras solloza una niña llamada Delilah.
—Oh, cariño, sí. Pero ¿sabes qué? —susurro.
—¿Qué? —pregunta.
Alzando la mano, la pongo sobre su corazón.
—Quizás me vaya hoy, pero nunca me iré de aquí. Ustedes hacen de este mundo un lugar más brillante y agradezco a la Diosa todos los días por haber tenido la suerte de pasar tiempo con ustedes —digo mientras todos se acercan corriendo a mis brazos.
—¡Abrazo grupal! —Escucho decir felizmente a un niño llamado Joe; lo que me hace reír.
—Te amamos, Luna Nova —susurra otro llamado Freddie en mi oído, desencadenando una cadena de todos diciendo lo mismo.
—Oh, queridos, yo también los amo a todos. Estoy segura de que me volverán a ver, después de todo, mi hermano es el lobo grande y aterrador detrás de mí y no va a ninguna parte.
Rio con ellos.
—No es grande ni aterrador, ¡es esponjoso! —exclama Delilah, corriendo hacia Luca para abrazar sus piernas.
Al ver a mi hermano fruncir el ceño, levanta con diversión los brazos al aire.
—¡Te dije que pasaría cuando me hiciste darles a todos un paseo en la espalda de Reed! —amenaza él, lo que hace reír a los padres de los cachorros.
Avanzando, camino entre los miembros de la manada, apretando manos reconfortantes y agradeciendo su presencia aquí. Al llegar al frente, subo los escalones y miro a todos antes de tomar una respiración profunda para calmarme. Sintiendo mis emociones, Luca camina a mi lado y pone una gran mano sobre mi hombro, dándome fuerza.
—Solo quería agradecerles mucho por permitirme ser su Luna durante los últimos 3 años. Realmente he amado cada minuto que he pasado con todos ustedes y estoy muy orgullosa de dónde hemos llegado. Sin su arduo trabajo, dedicación, y sobre todo confianza en mí como su Luna, no podríamos haber llegado hasta donde estamos hoy. Estoy orgullosa de saber que dejo una manada tan amable y fuerte como ustedes, y confío en que apoyarán a su nueva Luna de la misma manera que me apoyaron a mí. Gracias a todos por venir y despedirme, realmente significa el mundo para mí —digo poniendo todo mi corazón en mi breve discurso.
De repente un canto que se levanta:
—LARGA VIDA A LA VERDADERA LUNA. LARGA VIDA A LA VERDADERA LUNA.
Sollozo y giro hacia el pecho de mi hermano, necesitando consuelo al escuchar el amor que la manada siente por mí.
—Eso estuvo perfecto, Nova. Todos están tristes de que te vayas, pero estoy seguro de que seguirán tus deseos y apoyarán a nuestra próxima Luna. Ella ya tiene suficientes pasos difíciles que seguir —murmura Luca en mi oído.
Sollozando aún, retrocedo y seco las lágrimas antes de enderezar mis hombros con determinación.
Al escuchar la puerta de la casa de la manada abrirse de golpe y resonar entre el alboroto, retrocedo sorprendida mientras todos se callan.
Luca se aparta y se pone a mi lado, agarrando mi hombro una vez más, mientras Axton se acerca con furia en su rostro. Sus ojos están tan oscurecidos como los de su lobo.
—¡¿CÓMO TE ATREVES A VOLVER A LA MANADA EN CONTRA DE SU NUEVA LUNA?! —ruge hacia mí.
—¿Qué? —respondo incrédula.
Al ver a su compañera salir de la casa con lágrimas corriendo por su rostro y su labio inferior temblando, miro a Luca aún más confundida.
—¿Verdadera Luna? ¡La verdadera Luna es mi COMPAÑERA DESTINADA, Luna Rose! ¿Cómo te atreves a intentar volver en contra de ella a la manada antes de que tenga la oportunidad de saludarlos ella misma? —me reclama enojado.
De repente, una ola de furia ardiente me recorre mientras doy un paso hacia él.
—¿Cómo me atrevo? ¿CÓMO TE ATREVES TÚ A DECIR ESO? ¡No he hecho más que apoyar a esta manada y a ti! ¡No serías quien eres hoy sin mí! Y en cuanto a tu manada en contra de tu nueva Luna, no he hecho tal cosa —le respondo intentando no flaquear ante su ira.
Al verlo enfurecerse mientras deja salir su aura, me niego a bajar la mirada o pretender mostrar mi cuello en sumisión.
—Sabes perfectamente bien que eso no funciona conmigo, Axton. Libera a la manada de inmediato, pues no han hecho nada malo aquí —ordeno con la autoridad que me queda.
Gruñendo de ira, se acerca para mirarme hacia abajo, su pecho salido en señal de dominio.
—¿Qué porquería has estado difundiendo para que estén cantando eso? —me gruñe.
—Alfa, si me permites la palabra.
Un guerrero da un paso adelante, temblando un poco, y levantando su mirada hacia Axton. Al ver que Axton asiente para que hable, continúa:
—Luna Nova estaba expresando su deseo de que mostremos a nuestra nueva Luna Rose el mismo apoyo que le mostramos a ella. —Tragando saliva, vuelve a hablar—. Solo estábamos mostrando nuestra gratitud por su dedicación durante su tiempo aquí como Luna; la extrañaremos a ella y los cachorros están destrozados porque nos dejará. Juro que eso es la verdad y puedes, Alfa, si deseas, verificarlo —agrega valientemente al final.
Al escuchar una fuerte oleada de acuerdo detrás de mí con lo que dijo el guerrero, veo a Axton mirarme sorprendido.
Caminando con desdén, regreso al lado de Lucas antes de mirarlo.
—¿Cuándo he actuado de la manera que asumiste hace un momento?
Viéndolo apartar la mirada por vergüenza, espero a que hable. Después de un minuto, gira la cabeza hacia mí y toma una profunda respiración.
—Me disculpo por mi reacción impulsiva, estuvo mal de mi parte y no lo volveré a hacer. Por favor, acepta nuestras disculpas, tanto las mías como las de Rose —dice, extendiendo su mano hacia atrás para unir la suya con la de su nueva Luna.
Sintiendo que las lágrimas amenazan con caer, parpadeo un par de veces antes de sonreír.
—Es un placer conocerte, Rose, espero que disfrutes de ser la Luna de esta maravillosa manada.
Rose no sonríe ni responde, en cambio me da un frío asentimiento con la cabeza en reconocimiento a mis palabras, mirándome de arriba abajo.
Lucas aclara su garganta a mi lado.
—Alfa, solo acompañaré a mi hermana a su transporte y le diré adiós, luego volveré para ponerlo al tanto de lo que se haya perdido.
—¿Adiós? ¿Te vas? —exclama Axton.
Asiento con la cabeza.
—Sí. El Alfa Jax ha tenido la amabilidad de ofrecer una posición dentro de su manada tanto para mí como para Alice. Nos iremos con él ahora que nuestras conversaciones entre las manadas han finalizado.
—¡NO PUEDES IRTE! —ruge Axton nuevamente.
—¿Por qué no? —le pregunto suavemente, sin querer enfurecerlo aún más.
—Todavía eres mi luna —exclama—, además, tenemos por escrito que te quedarías y ayudarías a la futura Luna a prepararse para su papel en esta manada, fue una cláusula que aseguraste que estuviera incluida en el acuerdo.
—Ese acuerdo ahora es nulo y sin efecto —digo con calma.
—No lo es —discute—. Te quedarás como acordamos y eso es final.
Siento a Kia avanzar mientras la niebla roja desciende, camino hacia él y lo miro a los ojos, enojada.
—Me iré, Axton, y no me detendrás. Tú eres la razón por la cual el acuerdo ya no tiene validez. Tú rompiste las leyes del apareamiento mientras yo aún intentaba continuar con nuestras reuniones importantes. Tú estabas demasiado ocupado follando a tu nueva Luna para pensar en el dolor que me estabas causando, y tú estabas demasiado ocupado marcándola para preocuparte por el hecho de que todo eso podría haberme matado.
Escucho una exclamación de sorpresa recorrer a la multitud por mis palabras, los ojos de Axton se agrandan, sorprendidos.
—Ni siquiera les conté el dolor que me causaste porque aún te ponía a ti primero a pesar de eso. Pero después de la forma en que te has comportado en este momento, he abierto los ojos: el hombre que creía amar ya no está aquí.
Al ver sus ojos comenzar a llenarse de lágrimas, él extiende la mano para acariciar mi rostro, pero aparto la cabeza y gruño.
—No tienes derecho a detenerme y mucho menos tienes el derecho de tocarme. ¡Especialmente cuando aún apestas a sexo!
—No puedes dejarme —susurra.
—Puedo. Te olvidaste de mí cuando aún te ponía a ti y a esta manada primero. No he hecho nada incorrecto contigo. Te animé, demonios, a dar el primer paso hacia tu destinada, ¡¿o lo olvidaste en tu estado lujurioso?! —le reprocho, gruñéndole también—. Me lastimaste. Me desperté en el hospital solo porque te pusiste a follar a tu nueva Luna a tu antojo.
Agarrando mi cabello, lo tiro hacia un lado para mostrarle la cicatriz roja y enojada en mi cuello.
Lo veo retroceder horrorizado, pero sin apartar la vista de mí.
—Nova, no tenía idea, ni siquiera pensé en el hecho de que podrías morir. Sé que dije que esperaría, pero simplemente no pude.
—No. No pensaste, Alfa. Como todo lo anterior lo demuestra, ya no soy tu Luna. No llevo tu marca ni deseo hacerlo más —añado con un tono burlón estrechando mis ojos para mostrar mi descontento—. Te habría apoyado, a ambos, lo sabes, pero ahora no tendrás eso. Les deseo lo mejor, pero mi futuro ya no está aquí.
Escucho a mi derecha un silbido en el aire. Levanto mi mano más rápido de lo que puede seguir el sonido y atrapo la muñeca delicada en mi mano, a centímetros de mi rostro, con un agarre firme.
—Tú. Tú… —susurro, embravecida, sacudiendo la cabeza—. Alfa, te sugiero que controles a tu nueva Luna antes de que ella se avergüence a sí misma, o peor, a ti —digo arrojando su muñeca con disgusto.
Desviando la mirada para encontrarme con la suya, ella se estremece ante la mirada fría en mis ojos.
—Nunca vuelvas a levantar la mano en mi contra —le ordeno—. Te alegrará saber: he organizado que la anciana Angela esté dispuesta para ayudarte con tu entrenamiento. Diosa, parece que lo necesitas —bufo mientras me alejo de ella.
—Oh, y no pienses que se me ha escapado de la mente que han pasado más de tres días desde que la has marcado. ¡Tres días completos sin considerar cómo estaba sufriendo por tus acciones! —grito por encima de mi hombro mientras bajo las escaleras hacia los autos que esperan abajo.
Escucho un gruñido fuerte. Me volteo y veo a un lobo marrón saltar hacia mí. Me inclino a un lado mientras agarro su garganta y lo clavo al suelo con mi mano. Sintiéndolo luchar bajo mi agarre, lo miro a los ojos y ordeno:
—Conviértete.
Oyendo un crujido de huesos, lentamente lo veo transformarse en la figura de Rose.
—¿Cómo? —susurra, desconcertada, mientras expone su cuello en sumisión.
Inclinándome, susurro en su oído.
—Cariño, Axton no era el más fuerte de esta manada, yo lo era, por mucho. No vuelvas a verme como débil o el daño que desataré será cien veces mayor que el de hoy. No he hecho más que apoyarte a pesar del dolor que tú ineptitud me ha infligido. Te sugiero que no pienses lo contrario.
Empujándola nuevamente, aparto la mirada hacia Axton.
—Yo, Luna Nova, renuncio por la presente a mi papel de Luna de la Manada de la Montaña Blanca. Renuncio a mis lazos con la manada y me declaro ahora una renegada —digo sin apartar la mirada de Axton mientras siento el rompimiento del vínculo y mi corazón se retuerce.
Al ver lágrimas caer por su rostro, él baja la mirada al suelo en derrota. Al escuchar a Alice acercarse y renunciar a sus lazos, nos giramos y nos dirigimos a encontrarnos con el Alfa Jax. Él me sonríe antes de arrastrarme en un abrazo.
Sorprendida, rio.
—Eso estuvo jodidamente increíble —exclama él.
Giro al escuchar a Luca toser detrás de mí. Lo abrazo fuertemente y le susurro:
—Estoy a solo una llamada de distancia.
—Siempre estaré orgulloso de tenerte como mi hermanita —dice en voz alta, asegurándose de que todos puedan oír el orgullo en su voz.
Mirando a la manada mientras ellos vitorean y gritan sus despedidas, me deslizo en el auto y continúo observando por la ventana preguntándome qué me depara el futuro.