7.

1125 Palabras

14:01 pm Santiago había desayunado a duras penas, pero luego me rogó si lo podía dejar recostarse de nuevo y accedí. Sé que se sentía mal, podía notársele de lejos. Jamás pensé estar en esta situación, con el acosador recién duchado acostado en mi cama, lamentando su existencia, pero eso sí, amargando la mía al negarse de que me alejara de él ni por un instante. Así que lo veía recostado en la cama estando mimado a más no poder y yo sentado a su lado pensaba muchas cosas. ¿Será que la roca que pensé en aventarte días atrás sería útil a ver si te deja de doler la cabeza o si te la estrello en la espalda me denunciarías en la comisaría? Iba a abrir mi laptop para adelantar algo de trabajo, pero él al ver que me iba a ocupar se sentó de inmediato y me miró. —Ya sé, quieres que me vaya ya

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