Evelyn
— ¡Mi amor, mi niña despertaste! - mi madre lloraba y se abrazaba a mí.
— ¡Hola mamita! ¿Qué pasó? - pregunté, lo último que recuerdo es un par de ojos azules y un aroma que aún me debilita las piernas...
¡Mi cuñado!
— Te desmayaste amor, perdóname, creo que tenías casi tres días sin comer ¡y yo no me percaté perdóname mi amor! - lloraba desconsolada... no era solo por eso; mi desmayo quiero decir. Está llorando por mi padre y lo está disfrazando porque no quiere que sufra. ¡La amo con locura!
— ¡Ma, Mami! - le hablé en español — No te preocupes, estoy bien. Ya tengo diecinueve años y soy responsable de mi conducta. ¿Recuerdas? No te culpes por lo que no debes, si quieres llorar a mí padre: adelante mami hazlo, eso no es malo - le hablé como si de una niña se tratara y lloró, lloró hasta desahogarse por completo.
— Cielo, voy a traerte desayuno, quiero que comas. ¿Sí? - me dijo y yo asentí afirmativamente. Salió de la habitación, cerré los ojos y alguien asomó la cabeza
— ¿Hola? ¿Evelyn verdad? - era una chica, joven como de veinte años, que se parece a... ¿mi padre?
Llega hasta la esquina de la cama, se le nota lo nerviosa e indecisa.
— ¡Ho, hola! - tartamudee, es el retrato de mi padre.
— Mi nombre es: Lena Williams, tu tía - dijo con orgullo — Quería conocerte, ahí fuera están mis padres y mi hermana, Oliver no vino porque está liado en la oficina pero... ¡si no te importa, eh! Queríamos conocerte - bajó la cabeza avergonzada y se miraba las manos mientras las retorcía — ¿Te sientes bien? - quería llorar, la familia de mi padre está aquí y desean conocerme. Y yo a ellos.
— ¡Sí! - mi voz sonó como un chillido — Es decir; si me siento bien y si quiero conocerlos - mi labio inferior tembló — Y si quiero abrazarte y a todos - rompí a llorar mientras me incorporaba en la cama, mi tía corrió a abrazarme y se sintió tan bien que lloramos las dos.
— ¡Ya cariño cálmate! - me acarició el cabello - Voy a llamar a mis padres y a Emma. ¿Te parece? - solo pude asentir y sorber mis mocos ella se asomó por la puerta y dijo algo que no escuché, solo se oyó un jadeo y a continuación muchos sollozos. ¡ay mierda!
— ¡Hola! - entró una señora de cabello corto color lila, hermosísima y bastante alta con cara de ternura, tristeza y dolor — ¿Evelyn? - se acercó y yo abrí los brazos, sollozó y estaba temblando — Nunca supimos de ti, No-Noah fue muy reservado, Gilbert si sabía pero no estaba seguro, perdón por no saber antes - levante su cara, esos ojos celestes como los míos se veían hermosos mojados con lágrimas.
— No, no importa, aquí están y es lo importante, yo- yo... - mi labio volvió a temblar y esta vez fue el señor que era el retrato de mi padre quien se acercó y tomó mis manos con ternura para luego dejar mi cabeza descansando en su pecho y pegar sus labios en mi coronilla.
— Hace mucho que queríamos saber de ti, pequeña; queríamos darte nuestro amor - esperen pero, ¿Y la zorra? Ella también es hija de mi padre. Bueno eso no importa ahora, después pregunto. Mientras tanto disfrutaré de los abrazos y de mi familia.
— ¡Hola chica linda! -¡wow! Ella es hermosa, es alta y su cabello es ¿rubio?
— Hola - sonreí y ella también, se acercó y me tomó en sus brazos de manera maternal. Era calentita y acogedora.
— ¡Permiso! - mi madre entró con una bolsa de cafetería — Oh perdón no sabía que estaban aquí, hubiese traído más café, solo vi a Lena - ¿Qué? ¿Madre los conoce? ¿Desde cuándo? ¡Ay madrecita creo que me debes muchas explicaciones!
— Descuida Mía - dijo mi tía Emma, uhmmm se escucha bien. — Yo voy - y salió a buscar las bebidas.
Luego de que Emma llegara conversamos largo rato, me enteré que mi padre era multimillonario, que la empresa de mi abuelo nunca la tocó es decir; el dinero. Era una especie de tiburón para los negocios. Mi tío Oliver está a cargo en este momento y mi tío Jerry es el que se encargaba de todo lo legal. Al poco tiempo me dio mucho sueño y no podía mantenerme despierta, me fui sumiendo en un delicioso sueño donde era amada por mi familia pero me veía amenazada por una villana de ojos verde gris y que un caballero de brillante armadura y unos ojazos precioso me rescataba.