5. SOY EL SEÑOR ANDREWS

2153 Palabras
[Luka] Después de que mi Key aceptara ir de viaje juntos con nuestro Miquel, me sentí muy feliz. Era un momento que lo podíamos disfrutar en familia. Es así que nos fuimos todos a 'París-Francia'. … Cuándo nos encontrábamos en “Campo de Marte” paseando a los alrededores, recibí una llamada imprevista del doctor al parecer la enfermedad de mi padre estaba empeorando. Él se encontraba mal desde hace unos meses del corazón y al parecer no le veían muchas esperanzas de sobrevivencia, a pesar que se veía bien en cualquier momento desprevenido corría el riesgo de darle un paro. En fin, luego de la llamada regresé con ellos mostrando una sonrisa exagerada ocultando mi pesar, dándole un beso a mi Key para animarme un poco más. Ese día traté de distraer mi mente con Miquel, él me da la fuerza que necesito definitivamente. Lo amo mucho, los amo a los dos, y daría todo por ellos, sé que mi pequeño no lleva mi sangre pero yo soy su padre y me siento como tal. No sé que haría si algún día ellos me llegaran a faltar. Al día siguiente llegó el evento, y como siempre mi Key estaba hermosa, fuimos al reconocido Hotel y nos adentramos a la fiesta. En el transcurso de la noche las personas me felicitaban de mi pronto comando, creo que Key estaba distraída por la cuál no me felicitó, no se lo comenté porque quería que lo escuchara ella misma aquí, y me saludé con emoción de sorpresa. Pero no pasó. Su mente al parecer estaba en otro lado. Después, yéndose al baño me quedé finalizando unos tratos, cuando de repente uno de mis colegas me dice que Ren Dovstolky también se encontraba aquí. ¡Maldición! Yo invité a Keyra porque me habían informado que él no vendría, mayormente era pocas veces que asistía a las reuniones generales pues por lo que sé, él se encargaba de sus tratos en directo y privado. Pero… ¿Porqué ahora? ¡Qué diablos! ¡Con éste destino.! Estaba preocupado de que se crucen y de que ella pase un mal momento por mi culpa de haberla traído. Me disculpé, con mis socios y comencé a buscarla, cuando de repente un sismo nos sorprendió. Mi pecho me sofocaba estaba impaciente por Keyra, ahora no sólo por ese hombre si no porque le pudiera suceder algo, comencé a correr como loco y no la encontraba. Mientras todo se movía, yo chocaba con las personas que trataban de salír del lugar en tanto yo entraba en contra. Cuándo de repente vi, a una chica que le estaba a punto de caer un floral grande encima, ella no se daba cuenta por lo aterrorizada y petrificada que estaba, pero desde mi punto de vista era claramente peligroso. Corrí hacia ella todo fue en cuestión de segundos y me interpuse, cayéndome así aquel jarrón en mi espalda. El dolor fue intenso incluso caímos al mismo tiempo pero ella estaba bien, “Muchas gracias” me agradeció temblando, para luego alzarnos velozmente y avanzar en dirección a la salida, cuando de repente todo se tranquilizó, yo me disculpé no la podría acompañar hasta el final. “ No sé preocupe” me dijo y salí despavorido a buscar a Keyra. En mi camino llamé a casa preocupado de mi hijo. Hablé con Óscar y me tranquilizó diciéndome que estaba todo en orden que los habían protegido bien. Pude dar un gran bocado de aire de alivio, pero aún estaba con el punzón de no encontrar a Keyra entonces seguí corriendo, a mi paso busqué en recepción y no la veía, fui por los baños y tampoco, entonces pasé por el salón de invitados siguiente de todos éstos y se encontraba ella ahí de pie. Ni siquiera me percaté con quién estaba, simplemente corrí desesperado a abrazarla, mi corazón de lo que se encontraba acelerado a punto de estallar de la desesperación, se tranquilizó al fin. No podía creer el susto que me había llevado, y todo empeoró cuando me percato que quién estaba en frente de nosotros, era Ren. Mi preocupación que se encontraran se volvió realidad, eso me enfureció y me dejé llevar por la rabia, pues me hervía la sangre que el muy imbécil aparezca como si nada después de todo lo que le hizo. “Pero…¡Qué hace éste hombre aquí! ¡Te advierto que no te acerques a Keyra!” lo iba a enfrentar, sin embargo, ella se interpuso interrumpiéndome sin terminar y no me dejó ir contra él. Ella luego me habló de cosas extrañas, era claro que Ren, se estaba burlando de su suavidad. Toda esa escena al final nos hizo discutir, sin hablarnos por unas horas. Por haber tenido tantas emociones me había olvidado del dolor en mi espalda, que en realidad me dolía demasiado. Llegamos a casa y traté de actuar normal, aguantando mi fastidio. Mi campeón estaba bien y sus palabras animaron a mi estruendosa noche, es un hecho que él es un niño único, me conmovió que me dijera que quería ser como yo. Después de un rato, recibí la llamada de mi madre, me dijo que debía presentarme lo antes posible dónde mi padre. Él estaba enojado por alguna razón y ella no me lo quiso decir, entonces simplemente para calmarlos les dije que iría en unos días. Sofocado y cansado me fui al baño para darme una ducha e irme a descansar, pero cuando me cambiaba, me percaté que mi saco lucía normal pero mi camisa estaba de sangre seca, volteé a revisar mi espalda y me había causado un gran raspón junto con un enorme hematoma, que crecía desde mi hombro hasta medio espaldar. De hecho debía ir al doctor, me relajé en la ducha, después de ello me cambié me puse un polo ligero, tome una pastilla para el dolor y me fui a la cama. Me sentía mal por la discusión con mi Key, me di cuenta que actúe como un idiota, entonces quise solucionar las cosas pero ella era fría. Por consiguiente simplemente la dejé ser y me eché de costado para evitar el rose y descansar. Al día siguiente mi dolor era intenso, creo que debí tratar la herida antes, me ardía mucho e incluso sentía la sofocación de la fiebre. Por lo tanto decidí salir temprano a una clínica sin decir nada, lo que menos quería era preocupar a Keyra después de la conmoción de ayer. Después de tratar la herida, tomé las medicinas correspondientes y luego de un descanso de dos horas en la camilla, salí del lugar. Aún seguía enojado, pero sé que había algún motivo de por medio que ella parecía que me quería contar y que yo por tonto no le dejé explicar. Es por eso que quería hacer las pases con ella, son pocas las veces que tenemos discusiones y realmente no me gusta, por ello decidí comprarle un ramo de flores que sé que le encantan. Es así que mimándola y conversando de lo que sucedió, solucionamos nuestra pequeña discusión. Luego de dejarlos en España ese mismo día tuve que regresar a Italia, dónde mi padre me esperaba. No sabía que algo grande vendría para mí, él se había enterado de mi doble vida que llevaba a escondidas por muchos años. Quedó al descubierto mi relación con Keyra, desastrosamente al fin. ……. [Ren] Ese pequeño bribón, me había descubierto rápidamente. No sabía que decir, me puse nervioso por dentro pero por fuera traté de actuar normal. –Hola pequeñín – le dije sobando el ras de su cabeza. – Hola, señor, buenos días. ¿Viene a ver a su hijo también? – Jaja – Doy una risa claramente nerviosa. ¿Cómo le digo que estoy buscando a su madre?. Lo miraba avergonzado. – Bueno estaba paseando por los alrededores y pasé por aquí, así son las casualidades de la vida. – solté otra risita fingida. – ¿De verdad? Pero eso es extraño señor, ¿Nos vimos en el país de la torre Eiffel y entonces… que hace aquí en España? ¡Maldición! Este niño es inteligente, decía dentro de mí mientras me sacaba los lentes y me agachaba a su tamaño. – Eres muy audaz, muchacho. – palmotee su hombro. – ¡OH MY GOD! ¡Qué adonis…! – Una tercera voz femenina se da a relucir. Alzo la mirada y era una mujer con mandil, que se había detenido al verme y yo intuyo fácilmente que es la profesora. Yo sonrío a sus palabras que al parecer se le escapó y ella se expresó nerviosa. – Buenos días señor – se dirige a mí – disculpe que mi niño lo esté molestando. Miquel ven aquí. – lo llama. – No… – Responde Miquel – estoy conversando con mi amigo, un momento por favor. – Yo inevitablemente sonrío a tal respuesta, era un niño muy despierto. Sobe el ras de su cabello otra vez y fijándonos los dos sonreímos cómplices. – No maestra, esté sin cuidado, él no me está molestando. – respondí mientras me levantaba por completo. – Lo siento, nuestro Miquel es un poco avivado “jeje”. – se disculpa ruborizándose – Mucho gusto soy la Maestra Ana. ¿Usted es un padre también? Es la primera vez que lo veo por aquí. No sabía que decir, estaba atrapado. Entonces pensé rápido y respondí. – Sí, mi esposa no pudo venir, vine de viaje y por eso estoy en su reemplazo. – Bueno entre rápido, la reunión ya comenzó – me señaló al aula. La verdad que fue fácil engañarla, pero lo había logrado. Sinceramente podía haber esperado afuera, sabía que no debía estar aquí pero me dió mucha curiosidad éste mundo de las personas normales, por eso decidí entrar y ver que hacían ellos en éste lugar. – Gracias profesora – exclamé – Nos vemos luego muchacho – me dirigí a Miquel tocando por último su cabeza de manera cariñosa. – Sí, hasta luego señor. – me contestó educado. Me adentré al aula y todos fijaban su mirada hacia adelante alrededor de Amy, parecía que discutían entonces acomodé mis lentes en mi pecho, me senté a piernas y brazos cruzados, y admiré todo lo que sucedía sin que nadie aún se diera cuenta de mi presencia. – ¡No! Estoy en desacuerdo totalmente – gritaba una madre – ella no puede ser la presidenta del salón. – ¡Cierto! – dice otra. – ella es un mal ejemplo para que sea alguien que nos represente. – Señoras cálmense – la profesora del aula trataba de tranquilizarlas. – Yo tampoco estoy de acuerdo – Añade otra – ¿Cómo una madre que no tiene esposo y que se divulga que anda con varios hombres va a ser nuestra representante? –Sí… – Cierto… – murmuraban exageradamente. – Señoras no es así… – ella exclama. Y yo sigo mirando toda la escena alzando la ceja a tales gallinas habladoras. – Su hijo nos da pena, ¿ Cómo no puede obligar al papá a venir al menos para las actividades del día del padre? – Sí…. – Sí, pobre niño. Ya me había hartado de las estupideces que decían éstas señoras, ¿Tiene algo de malo ser madre soltera?¿Tiene que dar tantas explicaciones? Por lo que investigué sabía que Luka no era el padre, es sólo su pareja y quizás no podía venir aquí por sus deberes. ¿Entonces ésta mujer afronta esto siempre sola? Algo por dentro me alteró, entonces me alcé y llamé la atención. – Amor, llegué – Dije con mi voz gruesa y firme, fingiendo ser su esposo acercándome hacia Amy. Todas voltearon a verme boquiabiertas, pues ahora sí no podía pasar desapercibido por mi vigoroso aspecto, gran altura y potente voz. Ellas me abrieron el paso mientras me aproximaba a ella, que me observaba con su rostro totalmente atónito. Me acerqué y la abracé de lado mirando a todas. –Mucho gusto lindas señoras. – saludé educado sacando mi encanto, ocultando mi descontento de esas insolentes. – SOY EL SEÑOR ANDREWS. – me atreví a decir. Y luego le di un beso en la mejilla a Amy desconcertándola mucho más. – Acabo de venir del extranjero y sé que no he podido estar, en los proyectos de mi hijo. – explicaba dirigiéndome hacia todas mientras sentía que ella me fijaba con un rostro inexplicable. – por favor les pediré con todo respeto – se fue mi encanto y sin querer salió el Ren amenazador.– que dejen de acosar a mi esposa por estupide…(ces) – no terminé porque ella tapó mi boca, me cogió de la mano y me sacó del lugar. Quise ser lo más suave posible para advertirles... pero creo que no me funcionó.
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