POV DE CLAUDIA. Camino sin ánimos por el jardín. Las lágrimas continúan cayendo al recordar a ese niño, no entiendo por qué Demián lo ha negado. Cuando escuché tras la puerta aquella vez, nunca imaginé que en el futuro me afectaría tanto. Siento que no soy nadie para quitarle la oportunidad a un niño de tener a su padre, pero el dolor que siento es indescriptible. Me dirijo hacia la casa, donde mi abuelo está sentado en el sofá, leyendo el periódico. Respiro hondo, reuniendo el valor para decirle lo que he decidido. —Abuelo, me voy con ustedes mañana —digo, con voz temblorosa. Él levanta la vista, sorprendido. —¡De verdad! ¿Y tu novio, también irá? Siento una punzada en el corazón al escuchar la palabra "novio". —No, él se queda. Prepararé las maletas —respondo, intentando mantener la

