POV DE ROGELIO Evité a Demián durante un mes. Sentía vergüenza y no podía ni mirarlo a los ojos. Mi hija seguía llorando dentro de los muros de aquel internado. Cuando la fui a visitar, no quiso verme. Sentí el corazón agonizar porque había conseguido que ella me odiara. El día que Eduardo intentó suicidarse cortándose las venas, no pude seguir ocultándome de Demián. Nos encontramos en el hospital, ya que él también asistió a visitar a mi sobrino. —Señor Rogelio, ¿podemos hablar? —Ahora no, Demián. Mi sobrino está mal. Pronto llegó la mamá de Eduardo y la discusión con Marcos rebasó los límites. —Eres un desgraciado. ¿Qué le hiciste a mi hijo? —ella estaba sufriendo al igual que mi primo, pero parecían perros y gatos discutiendo. —No le hice nada. La culpable de todo esto eres tú, l

