POV DE DEMIÁN Salí del estadio; no soporté la escena de amor que le hacía Richard a Claudia. Miré el reloj y salí rumbo a la cita que tenía con el señor Marcos Samaniego. —Buenas tardes, Licenciado. —Señor Samaniego, ¿qué tal? Pidió el menú y procedimos a degustar los platos típicos de aquel elegante restaurante. —¿Edu se volvió a portar mal con usted? —No, él ha cambiado mucho, ya no es altanero. —Me alegra que esté recapacitando. —El motivo por el que necesitaba hablar con usted tiene que ver con Eduardo, pero no sobre el colegio. —Si no es sobre el colegio, entonces, ¿de qué otro tema hablaríamos de mi hijo? ¿Es por la droga? ¿Ya le dijo quién la vendió? —Señor Samaniego, tiene que ver con la relación entre la mamá de Eduardo y él. Le vi apretar la mandíbula; su rostro cambió

