¡Ring, Ring, Ring! Lanzo mi mano hasta encontrar mi celular, parecía la sirena de una ambulancia para mis oídos. Lo tomo, limpio mis ojos con mis manos y contesto. — ¡Hello! — Génesis hija, te he dejado mil mensajes y nada que respondes, estuve muy preocupada. ¿Estas bien? — Lo siento madre — Miro la hora y es tardísimo, falta poco para el medio día. — No me había dado cuenta de lo tarde que es. — Suenas cómo si acabas de despertar. — Así es madre, hablamos cuando esté de regreso. Estoy muy bien, solo que no me percaté de la hora. — ¿No me dirás dónde estás? — Sí, cuando esté regreso en casa. te quiero besos. — Te espero. Aún con los ojos entre cerrado veo mi bandeja de mensaje. Mi madre: 6:01 AM. — Buenos días tesoro 6:03 AM — Génesis por favor responde. 7:00 AM — ? — ¡V

