Estaba realmente preocupado, que ella se expusiera así lo tenía demasiado metido en las posibilidades que se podían desarrollar, pero sabía que su poder no sería en vano, lo utilizaría con quien sea necesario con tal de asegurar el bienestar de Camila. Verla tan decidida en su accionar lo llenaba de orgullo, pero también supo cómo ella ocultó aquel terror que la iba a comenzar a devorar de a poco. No, para eso estaba él, para eso vivía, para asegurar que Camila estuviera bien, a salvo de aquellos imbéciles y en buen resguardo. Apuraría la boda para asegurarse tenerla en su hogar, bajo su mismo techo en donde nadie se acercaría a cuestionar ni una sola cosa de su esposa. Apresuró el paso e ingresó a aquella enorme iglesia, en dos horas terminó los arreglos para la ceremonia que se llevaría

