23 Sydney no podía conducir. Lanzó las llaves a Jessie y subió al asiento de pasajeros. Jessie esperó hasta que estuvieran en camino antes de hablar. —¿Estás bien? —¿Me veo bien? —gritó Sydney. Miró a Jessie. —Lo siento. Oh, Jess, ni siquiera sé por dónde comenzar. Esto es un enredo demasiado grande. —Bueno, comienza por el principio. —¿El principio? —preguntó ella. —Sí. ¿Qué dio inicio a este enredo? Sydney pensó en eso. —Lo que lo inició fue que me acosté con Jax. La cabeza de Jessie se volteó a los lados. —¿Te acostaste con Jax? ¿Cuándo? —Hace un par de semanas. La noche que el incendio cruzó la frontera. —¿Y no me lo contaste? —Iba a hacerlo. Fue mágico, Jess… el mejor sexo que he experimentado… aunque no soy tan experimentada… yo… —Estás balbuceando, Syd. ¿Entonces

