CAPÍTULO VEINTIOCHO

1269 Palabras

CAPÍTULO VEINTIOCHO Poco antes del amanecer, el lobo llevaba su arma más alto por las colinas de lo habitual. Cuando oyó el helicóptero dando vueltas, se escondió en las profundidades de una cornisa. Se quedó completamente inmóvil debajo de ella. A pesar del peligro inminente, su respiración se mantuvo tranquila. Su pulso también. Era un verdadero lobo después de todo y estaba totalmente en control de sus reacciones físicas. El helicóptero encendió un reflector para registrar el área inmediata. La luz no preocupaba mucho al lobo. Pero sabía que los buscadores también podrían estar utilizando imágenes térmicas para localizar cualquier cuerpo caliente, especialmente cualquiera que se movía. La tecnología de búsqueda de calor era ideal para las noches, cuando el terreno estaba lo suficien

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