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1340 Palabras

Cesia no solía salir los domingos, pero como que se estaba haciendo costumbre a causa de Taegan y Syra. Sus padres no estaban molestos porque estuviera saliendo más últimamente, en cambio estaban emocionados por ello. Su madre amaba verla arreglarse para salir.             Así que Cesia se bajó de la camioneta de Taegan y Syra con un gran nerviosismo en la boca del estómago, estaba en su casa.             Habían ido a comprar algunas cosas ya que Taegan quería que hicieran hamburguesas y luego ido a su casa, por lo que ya a esas alturas le habían dicho que Min no sabía nada de que ella iría.             —¿Y qué hizo ella? — preguntó Taegan bajándose también.             —¿Qué podía hacer? Ella estaba nerviosa — contestó Cesia.             —Bueno, pero debieron ponerle una amonestac

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