No dejaba de pensar en Cesia. No lograba sacarla de su cabeza por más que intentara distraerse. El día anterior, él solo se había dejado llevar, creyó que podría tener control de sus impulsos cuando la vio llegar a la casa, pero cuando la vio lastimada y luego cuando ella le dio un beso en la mejilla, sencillamente todas sus defensas cayeron y no pudo controlarse, su cuerpo desconoció la palabra. La había extrañado tanto que en la misma proporción había reaccionado a su presencia. Quería mantenerse cerca de ella, no podía dejar de observarla, ni sus manos podían quedarse quietas, ¿qué estaba pasando con él? Él nunca había sido así. Pero es que ya la había abrazado días atrás y verla ahora sabiendo lo que se sentía tenerla

