Eran las nueve y cuarto de la noche cuando se estacionaron frente a la casa de Cesia. —Gracias por todo hoy — agradeció a Min quien apagó el auto. Había sido un día que atesoraría por siempre. Su primer viaje por carretera con amigos, la primera vez que saltó en Bungee y todo con la persona que le gustaba y que correspondía sus sentimientos. Min tenía una voz muy bonita para cantar, lo había descubierto mientras cantaban y bromeaban en el transcurso del viaje. Él negó con la cabeza y con su mano libre tomó el mentón de Cesia y haló su rostro dejando muy poca distancia entre ellos. Dudaba que esa sensación explosiva en su pecho dejara de hacerse presente algún día, y anhelaba que nunca acabara. Se miraron a los ojos alter

