Cesia caminaba por los pasillos del centro comercial con Syra a su izquierda y Taegan a su derecha. Los lunes eran días tranquilos en la cafetería y sus padres le habían dejado irse más temprano y ellos cerrarían. Syra le había pedido acompañarla a comprar algo de ropa y ella había aceptado. Taegan se les había unido porque también quería comprar algunas cosas y Min… estaba trabajando. Pero desde que esa tarde él le dio una explicación diferente a la que le dieron los chicos el día anterior, ya Cesia no estaba segura de volver a creerle. Ya sabía que eran solo excusas y él no quería salir con ellos, era todo. —Es tan diferente comprar contigo que con esos dos primates — dijo Syra aliviada. —¿Vas a quejarte? — replicó Taega

