—Aún estoy impactada — reveló Cesia sosteniendo la hamburguesa en su mano —, ¿cómo es que pueden manejar así? Son demasiado… —¿Salvajes? — preguntó Taegan riendo. —Profesionales — indicó —, parecía que las motos eran una extensión de su cuerpo porque tenían mucho dominio, ¿son así con los autos también? Min comía a su lado con un aire de orgulloso innegable, Taegan rio al igual que Syra. —Sí, aunque Taegan es menos hábil con los autos — explicó Syra. —Aun así soy muy bueno, lo que pasa es que no me dejan conducir — le guiñó un ojo para luego tomar un sorbo de refresco. —Cierto, ¿por qué no lo dejan? —Está castigado — contestó Min tranquilo —, la última vez chocó el auto contra un poste de luz. Cesia rio sin poder creerlo. —¿Es en serio? —¡No fue tan malo! —reclamó Taegan — S

