Leo había nacido en un parto trigemelar pero los otros cachorros no lo consiguieron. No lograron sobrevivir. Sin embargo Leo, que era el bebé más pequeño y en apariencia indefenso, luchó día y noche hasta salir adelante, fuera de peligro. El parto de su madre se había adelantado. Perdió mucha sangre y casi muere. Luego de eso sus padres habían decidido tomar recaudos para no tener más cachorros. El padre de Leo no quería arriesgarse a perder a su esposa en un nuevo parto. Y era comprensible. Él no iba a tener otra mate no importaba cuántos cachorros tuviera o dejara de tener. Leo estuvo casi cien días en neonatología en un hospital especializado, fuera de la manada. Sus padres habían decidido que no iban a ponerle nombre hasta que estuviera bien, y cuando los médicos les dijeron que es

