Luego de que el changer rubio había abandonado el apartamento, Viktor la había tomado en brazos y la había llevado a la cama con una rapidez que nunca había visto en él. Se había puesto agresivo...no, más bien posesivo y dominante. Había rasgado su ropa y la había poseído marcandola más que en otras ocasiones. Tenía verdugones no solo en su cuello sino en sus pechos también. Sin embargo el lobo no la había lastimado seriamente, solo la había marcado más que otras veces. Como si ella fuera su territorio, pensó Ada asombrada después. Cuando la oleada de orgasmos pasó y sobrevino la calma, se vió abrazada por él reposando en su pecho. Él la había colocado allí y la estaba agarrando de manera protectora. ¿La estaba protegiendo del otro lobo? Eso no tenía mucho sentido para ella. —Estemmm..

