•Narrador Omnisciente• Kenny bajo la sombra de la habitación, observa los ojos de Morelia. Las palabras que acababan de salir de sus labios lo han dejado completamente desconcertado. Él no puede más con tanto deleite frente a sus ojos, y la besa, la besa fogosamente y desenfrenado. Morelia se deja llevar por completo al beso de su hombre, y sincronizadamente se ponen de pie sin separar ni un segundo sus labios. Para la señorita Dalas este momento era demasiado crucial. Ella lo deseaba con todas sus fuerzas y ahora que, al fin, estaban juntos, no quería perder el tiempo en demostrarle su amor. Kenny, por otro lado, sentía revoltijos y revoltijos de alegría dentro de él. Nunca se había sentido de esa forma tan especial y completa. Era algo distinto. Algo nuevo en su vida. Nuestro homb

