Estaba feliz, realmente feliz... Al fin estaban los cuatro idiotas que me acosaban juntos, conmigo. Hoy había sido un día raro, porque a pesar de que tenía cosas que hacer, de alguna manera me sentía tranquila. Tenía que ir a clases, pero me había quedado dormida por estar hablando con ellos en una videollamada hasta tarde. Aunque en mi defensa, la llamada fue con Rusther, y luego se sumaron los demás, y pasamos hablando hasta muy tarde. Era como si no pudiéramos dejar de hablar, cada uno aportando historias, bromas, y riendo sin parar. Me levanté tarde porque tenía demasiado sueño, desactivé mi alarma sin querer, y me volví a dormir. No sabía ni qué hora era cuando desperté. Solo sabía que estaba tarde, pero mi cuerpo aún pedía más descanso. Corrí escaleras abajo, apurada, mis pies trop

