Samuel estaba bebiendo whisky en una botella de vidrio, mientras caminaba perezosamente hasta la guarida de los Culturam. Estar ebrio le aliviaba un poco el dolor intenso que sentía en su interior. No podía creer que todo este tiempo su padre le hubiera ocultado la verdad. Aún no asimilaba que Isabel fuera su prima, y que estuviera perdidamente enamorado de ella. ¿Cómo haría para seguir viéndola y no poder besarla nunca más? No podía creer cuán miserable era su vida. Deseaba morir allí mismo ¿Acaso nunca sería feliz? Quizás había soñado con algo inalcanzable para un monstruo de sangre letal. Mientras ingería aquella bebida alcohólica, no era capaz de dejar de pensar en los momentos que había compartido con la señorita Medina. Había sido sólo un mes, pero le había cambiado la forma de pen

