Capítulo 20: Esa es la verdad, esa es la realidad La sangre corría por el suelo, iba dejando rastro al pasar, la seguí sin detenerme queriendo saber a dónde me llevaría. Mis pies se arrastraban con esfuerzo, sentía una leve respiración en mi cuello, los latidos de mi corazón se volvían locos, sonreí al poder oler el miedo en el aire. La tensión se apoderaba de mí, escuché una risa tonta seguido de unos brazos que rodeaban mi cintura, detuve mi caminata olvidándome de la sangre que debía seguir. Sus labios fríos tocaron mi cuello, subió un poco más para susurrar en mi oído: "No puedes escapar de mí". Desperté en mi habitación con las gotas de lluvia en la ventana, extendí mi mano buscando el celular, al encontrarlo esperé a que estuvi

