Aarón Pasamos tres semanas enteras conociendo toda la zona, las calles de aquella ciudad llena de historia marco un camino de cansancio pleno, ya que Denis parecía haber ingerido alguna sustancia de procedencia dudosa o al menos tres términos completos de café, pues su energía parecía inhumana, no lograba comprender como era posible que aquello sucediese. Básicamente pasamos nuestros días con las manos entrelazadas, yo mirando la sonrisa en su rostro, sonrisas que fueron teñidas de a momentos, momentos de mucha alegría, otros de nostalgia, tristeza, enojo, algunos pequeños – nótese el sarcasmo – cambios de humor, Den había entrado en su faceta mujer, esa que llega una vez al mes, uno que la dejo el primer día en cama sin otra cosa más que quejas. Ella parecía aborrecer mi presencia. H

