-¿Alcanzas el cuchillo en mi cintura? -No estoy segura, mi mano está presionada contra la cuerda. -Intentaré acomodarme lo suficiente como para quitar el peso que la aprisiona y tú mueve tu brazo para coger el mango y tirar de él. Si no cortamos la cuerda, quién sabe cuánto estaremos aquí y así. Dudo mucho que alguien venga a buscarnos. -¿Por qué? Alguien tuvo que poner esa trampa. -Debe de haber sido hace mucho, las Amazonas no entran aquí, eso dijiste. ¿Quién la pondría? Y dudo mucho que tenga la misma edad que las ruinas. -Es verdad, y no sé, no sabría qué decirte sobre quién lo hizo. Tal vez alguna de las reinas anteriores la mandó a poner, porque no creo que mi madre se arriesgara. -No tengo idea, no afirmaría ni negaría nada sobre ella. Recuerda que te ha mentido toda tu vi

