A través de la única ventana del lugar, observo las dos lunas que posee éste planeta y la verdad es que son hermosas. Siempre me gustó la de la Tierra, plateada la mayoría del tiempo, dorada cuando se acercaba más a la atmósfera, y roja de vez en cuando, todo un espectáculo relajante y precioso cuando necesitaba pensar. Ahora, ante mis ojos, contemplo una de color violeta brillante, y la otra, con un precioso tono naranja suave, cosa que no me explico el por qué de semejante coloración inusual, mas no me importa y solo me dedico a disfrutar de la visión que me ofrecen. Ya no estoy en el cuarto donde Zash me estuvo monitoreando, pasaron los cinco días, así que ya he vuelto a mi "habitación" en el confinamiento. De eso han pasado ya dos días más, y en esos, la pelinegra me ha sacado durant

