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1448 Palabras

Abro los ojos sintiendo un golpecito en mi cintura, seguido de un beso en mi mejilla. Markus me sonríe dándome una taza de té de Flamer con miel. Le sonrió despacio antes de empinarme la taza sin recordar gran cosa de lo que hice anoche porque ya estoy en mi recámara. —¿Quién cuida de Bastien? —Nadie, amor. Parpadeo antes de ponerme de pie y salir por la puerta con prisa pues no hay nadie cuidando de mi hijo, recorro los pasillos del palacio casi corriendo porque mi niño puede necesitarme y si no estoy para él… al acercarme al cuarto de Bastien escucho risas. Cómo la puerta está emparejada puedo ver a mis hijos riendo mientras Adhes crea figuras con nubes que danzan dentro de la habitación. —Lo curaste. —¿Cómo? —La Elegida de la Madre tiene sus secretos. —Markus. —Regresemos a nues

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