Aineth
Durmiendo en mi habitación o en su habitación, compartiendo sonrisas, trabajo, una complicidad única, sentados a la orilla del mar, esperando el sol ver salir, con su chaqueta sobre mis hombros, mis pies descalzos sobre la arena, su mano fuerte y grande entrelazada con la mía, el sol apareció, una sonrisa se dibujó en mi rostro.
- El sol apareció, es mágico, lleno de vida- dije con la mirada posada en el perfil de Aineth, ella estaba fascinada con el amanecer.
- Si, es mágico- voltee la mirada hacia él.
- Hay muchas cosas mágicas en la vida- las voy conociendo gracias a ti pensé, nuestros ojos se encontraron, ella acaricio mi mejilla, beso mis labios, recargo su cabeza sobre mi hombro.
- Gracias por compartir conmigo estos lugares, este viaje- sonreí.
- Lo laboral, lo has ganado gracias a tu esfuerzo, inteligencia y dedicación- sonreí, nos pusimos de pie, ella se paró junto a mi yo la abracé, contra mi pecho.
- Tienes razón- dije en tono suave me recargué en su pecho.
Ricardo
Su cercanía, su aroma, su ternura, la abrace, bese su frente, ella se quedó ahí recargada de mi abrazada a mí y en ese momento yo sentí la necesidad de protegerla, cuidarla, me parecía extraño todo esto, mi comportamiento, ella me soltó caminamos hacia el hotel, al llegar ella se desvistió a media habitación, con mirada y sonrisa coqueta dijo.
- Voy a la ducha- lo mire- ¿vienes?
- Claro- me quite los zapatos de prisa, la camisa, el pantalón, camine tras ella.
- Esta fresca el agua- me metí a la tina, él se sentó dándome la espalda, yo acariciaba su cabello, bese su cuello, el acaricio mis piernas, yo me deleite de su pecho, su pecho fuerte y musculoso, sus brazos y sus manos que tanto me gustan.
- Señorita- me di vuelta para quedar frente a ella.
- Dígame- lo mire.
- El viaje de negocios termino hoy- me miro haciendo una mueca de niña triste, acaricie su mejilla- pero podemos quedarnos el fin de semana si tú quieres- espere su respuesta.
- Debo hablar con mi madre y saber si puede cuidar a mi hijo estos dos días- sonreí.
- No se diga más- me levante de la tina.
- Vas a mojar toda la habitación- sonreí.
- Es algo importante- camine hacia la mesa tome el celular y se lo lleve, ella tenía puesta una bata de baño.
- Gracias, guapo- un beso rápido en sus labios, le marque a mi madre, estando en llamada, Ricardo, me abrazaba y besaba las mejillas y el cuello, lo mire- voy a marcarle a mi hijo por videollamada- le di una sonrisa, él se fue por una bata de baño, yo me senté en el sofá, le mostraba a mi hijo a lo lejos el mar, al final él me enviaba besos y yo a èl, antes de colgar le dije- te amo príncipe de mi vida- le envié besos por la cámara.
- Te amo mamá.
Ricardo
Mis ojos posados en ella, en la ternura de su voz, sus gestos, los besos que le enviaba a su hijo, no pude dejar de mirarla, al colgar ella me miro, me sonrió, se acercó y se sentó en mis piernas.
- Lo siento- le dije mirándolo.
- ¿Hay besos para mí? - le pregunte mirándola.
- Claro que hay besos para ti- sonreí, besé su mejilla- besos durante el fin de semana.
- Sera un fin de semana muy rico como dices tu – ella soltó una carcajada.
- Aprendo nuevas palabras- bese sus labios.
- Soy tu profesora de español- sonreí- y tu mi profesor de inglés.
- Tú me has enseñado algo más que el español- sonreí.
- ¿Cómo que cosas? – espere paciente, mirándolo a los ojos, un silencio.
Ricardo
Como le explico, que sonrió más, que estoy relajado la mayor parte del tiempo, no se explicar cosas que ni yo mismo comprendo, bese sus labios, la mire, acaricie su rostro.
- Me gustas - no se explicar porque la extrañe durante el tiempo que nos alejamos, si es solo una aventura.
- Vamos dejamos algo inconcluso- le dije tomando su mano.
- Prefiero quedarme así, aquí contigo- quisiera poder explicarle que no quiero solo sexo.
- Entonces vamos a la terraza- lo convencí.
- Dame unos minutos guapa, hare un par de llamadas- sonreí.
- Claro, iré a cambiarme- camine hacia el tocador, me coloque un short, una blusa tipo top, al salir, el me esperaba tenía una bermuda, una camisa sin manga, sus brazos fuertes pensé al verlo.
- Que guapa- le di la mano- ahora vamos a la terraza- pero a la terraza del hotel-caminamos tomados de la mano, en el ascensor me anime y la bese, la abrace con fuerza, al llegar a la terraza privada, ella sonrió, al ver una mesa para dos, flores- bienvenida señorita- bese su mano.
- Muy lindo detalle- suspire.
- Espero que lo disfrute y que este viaje sea siempre un buen recuerdo- caminamos hacia la mesa, música suave de fondo, durante la cena conversamos de su hijo, sus estudios, bailamos, incluso cantamos juntos, al día siguiente la invite a una playa cerca, un recorrido en un yate, el domingo fuimos a desayunar, pasamos la tarde en la habitación del hotel, por la noche nos fuimos rumbo al aeropuerto, tomados de la mano como una pareja.
- Gracias por el viaje- le dedique una sonrisa.
- Gracias por la compañía- bese sus labios, abordamos el avión, tomados de la mano, al llegar a nuestro destino caminamos juntos, pero ya no tomados de la mano.
- Que pases buena noche- lo mire.
- Permíteme acompañarte a tu auto- insistí.
- Gracias, caminamos al llegar a mi auto, él se acercó, dejo un beso en mis labios, un fuerte abrazo.
- Ve a dormir a mi casa- sonreí.
- Me encantaría, pero mi hijo me espera- bese sus labios.
- Entiendo- sonreí- te veo mañana guapa.
- Descansa, el viaje estuvo pesado- ¿me preocupa por él?, preocupada por mi amante, eso me confundió un poco.
- Gracias, guapa- la abrace con fuerza- soñare contigo.
- Te veo mañana- él no soltaba mi mano.
- Si, hasta mañana- me quede perdido en su mirada.
- Regrésame mi mano- se sonrojo.
- Claro, sí, disculpa- la bese otra vez, mis ganas de estar con ella y su familia esperándola.
- Te veo mañana- besé sus labios, camino hacia su auto, yo conduje hacia la casa de mi madre, al llegar mi padre salió para ayudarme con la maleta.
- Mi amor, ¿cómo estuvo el viaje? - la abrace.
- Bien, muy bien algo casado, pero bien- entramos a la casa, insistieron en que me quedara y así fue, al día siguiente recibí un mensaje de Ricardo.
*Te veo en mi oficina, en cuanto llegues*
Ricardo
Debo aceptar que la extrañé, me hizo falta, sonreí, le envié el mensaje me fui a la ducha, al salir me vestí de prisa, tenía una cita importante.
Aineth
Sali temprano de casa, conduje al llegar vi mi reloj eran las 7:30 am, la camioneta de Ricardo estaba en el estacionamiento, una sonrisa en mis labios revise mi maquillaje, acomode mi cabello, mi blusa, al bajar acomode mi falda, una falda color azul cielo y una blusa blanca, camine hacia su oficina, al llegar toque la puerta a pesar de estar abierta.
- Pase- dije en tono serio, esperando a Aineth, al escuchar que tocaron me desanime un poco, pensando que alguien màs llego.
- Hola buenos días- sonrei, él se puso de pie, camino a mi encuentro.
- Hola tu no necesitas tocar, puedes entrar directo- me acerque, bese sus labios- ahora vuelvo guapa- camine hacia la puerta, cerré.
- Espero- guiño de ojo, coloqué mi bolso sobre la mesa, sentí sus brazos rodear mi cintura.
- Te vez hermosa- le dije al oído.
- Gracias- voltee hacia el quedando cerca de su boca, nos dimos un beso, largo, caricias, me sentó sobre su mesa, llenado mi piel de caricias y besos, sus manos recorrían mi vientre, se posaron en mi entre pierna, mis manos recorrían su espalda, besaba sus labios, su cuello, nuestros cuerpos se reconocieron, se unieron por unos minutos.