Melissa Lentamente abro mis ojos miro a mi alrededor y me doy cuenta de que este lugar no ha cambiado nada, sigue igual, los mismos cuadros, la misma pintura, solo se nota que está ya deteriorada, ¿Cómo me pudo engañar?, como pude ser tan estúpida y creer en él. Pero ¿cómo iba a saber yo que me estaba engañando? simplemente por el hecho de pensar que mi hija estaba en las garras de este hombre, no lo dudé, no me detuve a pensar en nada, solo hice lo que cualquier madre haría, vine a la dirección que me envió Intento moverme, pero me doy cuenta de que mis manos están atadas en esta cama que es la misma en la que estuve años atrás, pero a diferencia de antes ahora no tengo miedo ya no… ya pasé por esto, y de algún modo me siento más en calma sabiendo que mi hija está a salvo, es lo único

