Ya se habían encendido las luces del hotel, al salir y caminar unos cien o doscientos metros a la derecha, había aparecido una nueva calle comercial. En esta calle había supermercados, tiendas que vendan productos locales y todo tipo de puestos de comida. La luminosidad de este momento era completamente distinta a la oscuridad de hace un mes. Carla lo elogio sinceramente: “Director Farré, eres genial!“. Parece que Enzo se divirtió con su comentario, y sonrio con una sonrisa en la esquina de su ojo “¿Y por qué soy tan genial?“. Carla señala las tiendas al alrededor. “No lo ve ? Cuando llegamos por primera vez, esto era casi un terreno baldio, pero en tan solo un mes se ha convertido en una calle bulliciosa comercial donde no solo puedes comprar todo tipo de necesidades, sino tambi

