Carla le deseo buenas noches a Enzo y se fue a su habitación. A unos metros, oyó el sollozo de una mujer. En la montaña, a altas horas de la noche, con el viento soplando y las hojas crujientes, y el llanto de una mujer, todos estos elementos juntos eran como una pelicula de terror. Carla se asustó y sintió escalofrios en la piel, pensó en salir comendo, pero la curiosidad la llevó a mirar hacia el lugar de donde venia el sonido. No muy lejos, la mujer llorando estaba sentada debajo de un árbol, con una luz tenue iluminándola a través de las ramas. Carla reconoció a la mujer, era Azula, la esposa de Mauro. Hablaba de una manera dulce y encantadora, y cuando sonreia también era suave y dulce, lo que hacia que la gente quisiera protegerla. Por qué estaba llorando sola en medio de la

