Cuatro meses después.
Solo falta un trimestre para que mi pequeño nazca. Esta mañana el ginecólogo me dio la noticia de que el bebé es un varón, no estaba tan equivocado cuando contrate al diseñador de interiores para que redecorara la habitación de mi hijo en tonalidades más neutras. La realidad es que el resultado fue bastante favorable. Deniska se ha mantenido al margen de su alimentación ya que los encargados de cuidarla lo obligan a comer por lo menos Las tres comidas al día, la muy loca ha intentado varias veces vomitar los alimentos. Con rabia hable con ella para que entrara en razón, su diminuto cerebro está programado con la absurda idea de que debe mantenerse delgada en el embarazo, es obvio que no va a suceder eso por la simple razón de que su cuerpo va a comenzar a hincharse por los enormes cambios hormonales por los que deberá pasar.
—¡Cállate! ¡No sabes nada, me siento gorda! —arrojo la taza del café en la puerta, el líquido se rego ensuciando todo el muro.
—Aja —con tranquilidad me acomode en el sofá —¿Terminaste?
—¡Maldito enfermo! —grito hasta que se cansó. Me dedique a ignorarla —. Abrázame —con lágrimas en los ojos recargo su cabeza en mi hombro.
—Me largo.
—¿A dónde vas? —no le respondí —¡Seguramente te vas a reunir con otra mujer!
—Si ya lo sabes para que lo preguntas.
—¡Ojalá te mueras!
—Mis mejores deseos para ti mi amor —le lance un beso desde la distancia —. Arrivederci.
—¡No regreses!
Subí al Bugatti y conduje hasta mi lugar favorito. Las puertas se abrieron al instante en que el poderoso motor de mi auto rugio al anunciar mi llegada. La dueña del establecimiento me indico la habitación que siempre suelo usar para disfrutar de un merecido descanso.
—Eres nueva —extendí los brazos en el respaldo después de sentarme en el sillón. La delgada mujer que se encontraba frente a mí me miraba de pies a cabeza recorriendo mi cuerpo.
—Si —dijo con sensualidad —¿Qué música prefieres?
—No me gusta la música.
—¿Entonces cómo quieres que te baile?
—Solo hazlo en silencio, me desagradan las mujeres habladoras —la tomaron por sorpresa mis palabras, hasta podría decir que provoque que su cuerpo se tensara.
Los movimientos de sus huesudas caderas me impactaron no solo porque la delgada piel que cubre su estructura permite que se trasparenten cada una de las diminutas venas que recorren el interior de su carne. Su palidez es alucinante, cometería perjurio al decir que no es muy buena selectiva de lo que necesita su organismo para obtener un poco más de las proteínas que le suministra diariamente. Dos de sus piernas equivalen a una de las mías, a ese extremó de delgadez se encuentra. Carece de pechos y de glúteos. No es muy buena con las expresiones de su rostro ya que con tan solo cinco minutos no ha logrado que mi m*****o se ponga duro. Su ropa interior ha comenzado a mojarse cada vez que desliza sus dedos sobre la tela estimulando su hinchada perla.
Desabroche mi camisa y baje la cremallera de mi pantalón, acto seguido rasgue con mis dientes el sobre del preservativo. Con calma rodee con mis manos la carne venosa que gotea deseoso de ser atendido por la humedad de dos cálidos labios. De arriba abajo, lentamente comencé con el vaivén de los movimientos con los que yo mismo proporciono placer a mi sistema. Fije la vista en la chica y en su perfecto monte de venus. Sus largos dedos se fundieron en la fluides de sus mieles mientras caminaba hacia a mi como una zorra sigilosa que evita mover la cola para no ser descubierta por el cazador. Sin tocarme beso la cabeza de mi virilidad dejando caer un fino chorro de su saliva… gemí con la sensación inclinando mi cabeza hacia atrás. Estaba a punto de cubrir mi pene con su boca cuando una desquiciada abrió la puerta poniéndole fin a la diversión.
—¡Desdichada! —Deniska enloqueció sujetando a la chica por el cabello para después arrojarla al piso y golpearle el rostro —¡Mujer de la vida facil!
—¡Suéltame! —la pobre jovencita intentaba defenderse de la loca que tenía encima.
—¡Loca, roba maridos!
—Cálmense —me puse de pie y con toda tranquilidad. Es emocionante observar un espectáculo como este. Entre bofetadas, rasguños e intentos de golpes mal dados las dos fieras se movían en una ridícula escena salvaje —¡Basta! —enrede mis dedos en sus cabelleras y de un tirón las separe elevando sus cuerpos —¡Ambas son un par de locas! —las arroje al sofá.
—Mi amor —dijo Deniska.
—Lárgate —de reojo mire a la chica que limpiaba la sangre de sus labios —¡Que te largues!
—Si —salió corriendo de la habitación.
—¡¿Con que derecho vienes a molestarme la existencia?!
—Soy tu esposa y merezco respeto.
—Lo único que mereces es que te encierre en una prisión —me coloque la camisa —. Que sea la última vez que a tu perturbada cabeza se le ocurren ideas locas. No vuelvas a seguirme o de lo contrario lo lamentaras.
—¿Qué piensas hacerme? ¡¿Matarme?!
—¡Cállate! —rodee su cuello con mis manos —. Que no se te olvide el papel que representas en mi vida. Eres una más en la lista, un pasatiempo que salió mal. Estas junto a mí y llevas mi apellido simplemente porque mi hijo está en tu útero. No te quiero Deniska y nunca lo hare… grávate eso en tu insignificante mente.
—No… no me digas eso ¡yo si te amo! —su llanto ya no me conmueve y a decir verdad jamás lo ha hecho.
—Deja de vivir entre sueños y acepta tu realidad —tomé mis pertenencias y abrí la puerta.
—¿Te vas? —dijo asustada —. No me dejes aquí con estas horribles personas.
—Ese no es mi problema.
—¡Drako!
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Me odié por haber cometido tal error, fui un imbécil al creer que Deniska era la mejor opción para pasar el rato fingiendo ser un matrimonio feliz. Es objetivo principal de esto siempre fue coger sin medida y obviamente no funciono ya que en la tercera vez que la hice mía la deje embarazada creyendo como un tonto que la bruja con la que me case seguía controlándose para no concebir hijos. No puedo retroceder el tiempo, solo me queda hacerme responsable de las consecuencias de mis actos ofreciéndole al varón que muy pronto tendré entre mis brazos una mejor vida, llena de riquezas, amor, cariño y atención, todo lo que necesita un niño para crecer mental y físicamente estable.