“El adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas” George Herbert Se sentó, encendió su computador, intentando no pensar. Abrió su messenger. Un mensaje de Diego, eso era lo que necesitaba para cambiarle el color a ese día que venía tornándose oscuro. –Amado mío, no sabes cuan bien, me hacen sentir tus palabras y tu mensaje. Ayer, estuve un poco complicada de tiempo, mi amiga está un poco enferma y me quedé a acompañarla anoche. Apenas entrando a la oficina. Mas, no pienses que te he olvidado. Te paseas por mi mente todo el día. Digitando... –Me alegra hablar contigo, en tiempo real. Yo también estuve algo ocupado en el taller y no sólo te he pensado, sino que he extrañado tus mensajes. Ahora entiendo porque estuviste ausente ayer. Espero ti amiga se recu

