La humedad de mis manos hace que el peso de la espada sea más difícil de sostener, igual que su mirada, mis ojos arden, he esperado tanto tiempo como un ave enjaulado que su corazón vuelva a mí ¿Qué hago? Yo pienso en ti, enloquezco por ti, y tú piensas en alguien más, te desnudas a mis espaldas, sudas y te bañas con mis lágrimas, ¿Es que no puedes imaginar el daño que me haces? —¿Has perdido la razón Wisteria? —Me cuestiona con ese tono severo, sus ojos examinan mi cuerpo con descaro, sé que no puede evitarlo, porque yo tampoco puedo hacerlo, sus ojos brillan por la ira que siente pero ese fuego en su mirada aviva mi corazón herido se ve majestuoso en ese traje vino, el bordado en oro que forma un fénix no eclipsa su tonificado cuerpo al contrario le otorga un magnetismo asombroso, en c
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


