Chan dejó su copa de vino sobre la mesa, el hombre chasqueó la lengua ante la imprudencia de Jin.— ¿Qué sucede Jin? ¿Acaso te atreverás a no respetar el acuerdo? El rey de Goguryeo miró directamente hacia los ojos de Chan.— Baek es de Goguryeo, me estoy dirigiendo a él, no es considerado como falta si me dirijo hacia alguien de mi reino. Chan se levantó y sonrió.— Creo que hay una confusión aquí.— él se puso sin temor alguno frente a su homónimo.— Baek ya no pertenece a Goguryeo, es fácil de entender, él es mi reina y por mandato pertenece a Bakje, ya no tienes ningún control sobre él. —El que está confundido aquí eres tú.— Jin se paró un tanto tambaleante frente a Chan.— Te recuerdo que él es mi hermano. —¿Hermano?— Se burló.— Más bien diría que él era tu prisionero, tu trofeo. —

