Capítulo 10. Te envío esté obsequio.

2146 Palabras
En todo mi tiempo como detective es la primera vez, que me encuentro con un asesino, tan astuto, tan inteligente y listo, tan detallado, tan pulcro, y si, comprendía muy bien la reacción de Brandon, es un ser increíble, tal vez si se hubiese dedicado a otra cosa, fuera una persona muy importante. Me mantenía con muchas evidencias, pero todas sin sentido, sangre plantada, cabello plantado, vehiculó robado y plantado, ¡Maldición podre resolver esto algún día? Salí de las oficinas marchándome a mi casa, ya no lo soportaba cada vez que sentía que estaba cerca de atraparlo, este volvía a alejarse, entre en mi habitación recostándome sin apartar la mirada de tacho. - Tony, sé que esto es difícil para ti, podremos salir de esto juntos, lo sabes ¿verdad? … me hablaba Sheila quien llegaba a mi habitación. - Lo sé, pero dime, como hago para soportar esto, cada vez que creo que lo tengo, descubro que se burló de mí, que se vuelve a alejar, eso no es normal, eso me tiene muy mal, ¡Dios! Siento que nunca lo atrapare… le respondía mientras me sentaba en mi cama. - ¿sabes? Deberíamos de distraernos un poco ¿no crees? Dejar de pensar en todo esto por lo menos esta noche, ¿quieres salir a ver una peli? … me preguntaba ella intentando levantarme el ánimo. A pesar de que dentro de mí lo único que quería era volver a revisar cada una de las escenas del crimen, es posible que Sheila tuviera razón, debía de distraerme un poco, de hacerlo es posible que pueda ver con otros ojos el caso, tener una perspectiva distinta, menos eufórica y mas tranquila. Nos fuimos al cine a ver una película, era malísima, pero me divertí, al salir comimos unos helados y nos fuimos al parque de diversiones, creo que no venía desde que era un niño, de hecho, creo que mi hermana nunca lo conoció, muchas veces todos queremos tener dinero, nos enfrascamos en conseguir más, y más, aun cuando no lo necesitamos, y perdemos de vista lo que realmente importa, por lo menos ahora, el estar con mi compañera es lo que más me importa. - Sabes, tenía muchas ganas de salir así contigo, ser nosotros mismo, sin pensar en trabajo solo ser tu y yo… me hablaba Sheila sonrojándose. - ¿de qué hablas? Muchas veces hemos estado solo sin la necesidad del trabajo… le respondía secamente. - No seas estúpido Tony, aun no comprendo porque eres así, pero, en fin, me alegra que estés conmigo esta noche… continuaba hablando ella, algo tímida. Creo que nunca la había visto de esa manera, parecía apenada al momento de hablarme, se acercó a mí y me abrazo, por unos momentos sentí que la se encontraba más melancólica que yo. - Quieres comer algo, yo me muero de hambre, no se tu… le hablaba sonriéndole. Respondiéndome afirmativamente partimos a un restaurante, era hermoso, nunca antes lo había visto, pedimos algo de comer mientras conversamos, tenían músicos que le cantaban a las parejas, de echo nos cantaron una canción mientras estuvimos allí, creo que pensaron que éramos novios o algo así, que gracioso, pero fue una noche muy agradable, llegamos a la casa y nos arrojamos al sofá, sé que aún estaba en trabajo debería de estarlo haciendo, sin embargo tenia esta oportunidad para descansar, encendí el televisor sin intensión de apartarme de allí. - ¿No vas a dormir? si quieres te puedes quedar conmigo… me hablaba Sheila aun sonrojándose. - Gracias Sheila, pero ya estoy bien… le respondí mientras continuaba fijo en la televisión. No me dijo ni una sola palabra más, sin embargo, escuche cuando la puerta de su habitación sonó fuerte, creo que la arrojo, ¿acaso dije algo que la molestara? Bueno sea lo que sea que paso ahora solo me interesaba seguir despejando mi mente. Escuche a Sheila bajar nuevamente acercándose al comedor, parecía estar ansiosa, no aparte la mirada de ella. - ¡Se puede saber que miras tanto, acaso te crees una cámara de video! … exclamaba ella. Me levante del sofá, la mire sonrojarse una vez más, apague el televisor y me acerque a ella deprisa, me coloque frente a ella, la tome de sus hombros la mire fijo a los ojos, la sentí algo nerviosa. - Eres una genio, ¡cámaras de videos! ¿Por qué no se me ocurrió antes eso? Hoy en día la mayoría de los autos tienen un Dash Cam, esa es una cámara de video que va incrustada en la salpicadura del auto, si esta se encontraba en el vehículo del señor Néstor, tal vez podremos obtener el rostro detrás de la máscara del rompecabezas… le hablaba orgullosamente emocionado. Se quedó estática, parecía desconcertada, me dio un pequeño empujón diciendo que ya la revisaríamos al amanecer, como si yo pudiera esperar tanto tiempo, Salí de la casa y me dirigí rápidamente a las oficinas, eran como las 12 de la noche, pero no me importaba este caso por ahora es lo más importante. Llegue, solo se encontraban los oficiales de guardia, supongo que todos los demás se mantenían descansando, pues es lo que normalmente debería suceder, pero ¿cómo descansar con todo esto en mi mente? Llegue hasta donde se encontraba el vehículo, revise y efectivamente tenía una Dash Cam, la tome y me dirigí rápidamente a la oficina para conectarla a una computadora. No sé qué me sucedió después, es como si me hubiese dormido, porque cuando desperté ya había amanecido, la cámara estaba dañada, la computadora apagada, y una taza de café a mi lado que no recuerdo haber tomado, ¿Qué demonios sucedió aquí? - Tony, ¿estás bien? ¿Qué te sucedió? ¿Qué sucedió en todo el lugar? … preguntaba Sheila preocupada quien llegaba a la oficina. - La verdad no lo sé, busque la cámara, llegue aquí, y todo lo demás está en blanco, no sé qué me sucedió… me expresaba angustiado. - No te preocupes creo que no solo te ocurrió a ti, a todos los oficiales de guardia les sucedió lo mismo… me hablaba Sheila aún más preocupada. Salí de la oficina, todo parecía normal, al parecer lo único destruido fue la cámara, es posible que este si tuviera alguna pista, algo que lo pudiera incriminar. - Me da gusto saber que está bien, detective, me llamaron esta mañana y vine inmediatamente…me hablaba Brandon quien llegaba al lugar. - Brandon, averigua ya mismo que fue lo que sucedió… le daba una orden, algo molesto. - Ya lo hice, Hierbaluisa, una vez más, al parecer los volvieron a drogar, pero supongo que esta vez fue a todos… me respondía este algo angustiado. - Lo que quiere decir, que el asesino vino hasta aquí, entro a la comisaria, lo que explicaría por qué la cámara está destruida, porque el café en mi mesa, porque la computadora apagada y el porque nos drogo, así que revisen cada una de las cámaras, desde las de la entrada hasta las del estacionamiento que no quede ni unas sola por examinar, este homicida estuvo aquí, así que esta vez, podemos atraparlo… me expresaba algo entusiasmado y enojado a la vez. Comenzaron a revisar cada una de las cámaras, sin embargo, todas habían sido alteradas, ¿Cómo lo hace? Mucha información de ellas borradas, imágenes de meses anteriores puestas como si fuesen sido esa noche, ya no tendríamos como dar con él. - Brandon ¿crees que podamos recuperar algo de la Dash Cam? … le preguntaba intrigado. - Eso depende mucho si aún existe la tarjeta de memoria, de no ser así, solo es un instrumento vacío… me respondía nervioso. La tomo y lo inspecciono al instante, efectivamente la memoria no estaba, este ser se la llevo, se volvió a burlar de nosotros, lo hace de una manera excepcional. - ¿Cómo supo que estaba en la búsqueda de la Dash Cam? … preguntaba susurrando. Si fue algo que surgió de repente, solo por casualidad, como es posible que él se enterase de esto, como pudo obtener información que solo yo tenía, ¡ya va! Sheila también sabia; pero no, es mi compañera no me haría esto, ella no podría haber revelado esta información, ella no podría estar trabajando con el Rompecabezas. - Sheila, no llamaste a nadie, después que me marche de la casa, ¿o sí? … le preguntaba con dudas en mi corazón. - ¿eres idiota o qué? Realmente estás pensando que trabajo con el homicida, pareciese que no me conocieses… me respondía ella con seriedad. Pero tenía razón, debía de sacarme de la cabeza ese sentimiento de traición, ella no me haría esto jamás, así que llegue a la conclusión más viable. - Este sujeto es un hombre astuto, debe de ser alguien que se ha acercado a nosotros en algún momento, pero ¿quién? Siempre va un paso delante de nosotros, pero ¿cómo lo hace? Siempre se entera de indicios que podrían arruinarlo ¿Cómo? Todas estas preguntas justo ahora tienen gran intensidad dentro de mí, porque me hace creer una de dos cosas, o tenemos un traidor dentro de la policía, o nos está vigilando, escuchando, viendo, quizás ese sea el verdadero significado de ese Te veo… hablaba pensativo. Estaba llegando a un punto en el que comenzaba a dudar hasta de mi propia gente, de mis compañeros, de los que debería de sentir como amigos. - Entonces esto es lo que haremos, nadie a excepción de Tony, Brando, Wilson y yo tendremos información de alta importancia del caso, todos los demás harán solo lo que se les pida hacer aun si no se le dan detalles de eso… comprendido… se hacía prestar atención Sheila. - Creo que revisare los expediente de cada una de las personas que se encuentran en este departamento, si consigo alguna inconsistencia en sus reportes, en sus informes, en sus casos, en sus vidas, los apartaremos por completo… se expresaba Wilson con mucha seriedad. - Igualmente Brandon, necesito que revises cada celular, cada computadora, casa cosa que pueda tener acceso a lo externo, busca micrófonos, cámaras, señales de hackeo, algo que indique que ese asesino nos vigila realmente, ¿crees que puedes hacerlo? … le preguntaba algo molesto. - No se preocupe por eso, yo me encargo… respondía Brandon tranquilamente. Necesitamos tomar acciones, buscar que hacer con él, como encontrarlo, averiguar que sabe de nosotros, que sabe de la investigación, indagar el como siempre va delante de nosotros. Llego un empleado de la mensajería con una caja, preguntando por el detective Tony Cortez, me acerque a él, firme el formulario de recibimiento, y me acerque a la mesa con ella, la caja no era muy grande, pero, aun así, tenía una frase sobre ella que te hacia preocuparte, “te veo”. - ¡aléjense! ¡todo el mundo apartado! No sabemos que pueda haber dentro… gritaba Sheila asustada. Tome la caja dispuesto a abrirla, todos dieron unos pasos hacia atrás, oía a Sheila preguntarme si estaba seguro de lo que hacía, pero necesitaba saber qué es lo que ese asesino quería mostrarme, que me estaba obsequiando. Abrí la caja dentro había otra caja más pequeña, pero sobre esta una grabadora, me coloqué los guantes y la puse a reproducir. Buenos días detective, creo que ya podemos decir que nos conocemos, soy el Rompecabezas, debo decirle que ha hecho un gran trabajo siguiéndome el rastro, pero ¿ah hecho lo suficiente? Escuche muchas cosas de usted, de cómo atrapo a muchos de mis colegas criminales, así que cuando escuché que llego a la ciudad, no pude resistirme, pensé que sería un gran reto, me sorprendía saber que ese pobre y estúpido chico que deje vivir un día, ahora intentaba atraparme, pero se encuentra muy lejos de ese objetivo, no es que este dos pasos delante de usted, sino que usted está muchos pasos detrás de mí, así que sabrá de mi muy pronto otra vez, continuemos el juego… terminaba de sonar el audio. ¿Continuemos el juego? definitivamente para este ser esto era un absurdo, ridículo y estúpido recreo, pero tenía razón en algo, Sheila y yo resolvimos muchos casos, algunos muy difíciles y aun no estamos ni un poco cerca de este asesino, creo que no somos tan buenos después de todo. Coloque en una bolsa la grabadora, debía de examinarla muy bien, puede ser que no, pero debía de tener la esperanza de que, aunque sea una mínima muestra de él podría encontrar, tome la otra caja, aun asustado, la abrí y la coloque en la mesa, sentí que mi corazón latía a mil por horas, me encontraba muy alterado al observar lo que este sujeto me obsequio. - ¡acaso eso es una mano! … exclamaba Sheila observando el interior de la caja.
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