CAPÍTULO XXXVIIILa novedad del viaje y la felicidad de estar junto a William no tardaron en producir el natural efecto en el ánimo de Fanny, en cuanto Mansfield Park hubo quedado atrás; y al término de la primera etapa, cuando tuvieron que abandonar el carruaje de sir Thomas, pudo ella despedirse del viejo cochero y encargarle los pertinentes saludos con serena cordialidad. La agradable conversación entre hermano y hermana era sostenida sin solución de continuidad. Cualquier cosa era motivo de diversión para el radiante espíritu de William, que ponía de manifiesto su júbilo y buen humor en los intervalos de sus conversaciones sobre temas más elevados, las cuales acababan siempre, cuando no empezaban, con alabanzas al «Thrush», haciendo conjeturas sobre el posible destino que se le daría,

