CAPÍTULO XLV Cuando llevaba alrededor de una semana en Mansfield, desapareció el peligro inmediato de Tom, y tanto se habló de su mejoría que su madre se tranquilizó por completo; pues, acostumbrada a verle en aquel estado de gravedad y postración, sin que a sus oídos llegaran más que las noticias buenas y sin ir jamás con el pensamiento más allá de lo que oía; sin la menor predisposición a la alarma ni la menor aptitud para captar una insinuación, lady Bertram era la persona más a propósito para las pequeñas ficciones de los médicos. La fiebre había remitido; la fiebre había sido su mal; por lo tanto, pronto estaría restablecido. Lady Bertram no podía ser menos optimista, y Fanny compartió la seguridad de su tía hasta que recibió unas líneas de Edmund, escritas con el propósito de darle

