El día antes de la reapertura de las clases, Salmon se encontró con Fearn saliendo de la tienda local. Por un momento, los dos hombres se quedaron mirándose. Fearn, con el ceño fruncido, asintió con la cabeza. Salmon se fijó en la hinchazón de la cara de Fearn, un moratón n***o y azul que le recorría desde la oreja hasta la mandíbula, pasando por la mejilla. Parecía cruel. "Jesús, Fearn, ¿qué demonios te ha pasado?". El ceño de Fearn no disminuyó. "Quiero hablar con usted, Sr. Salmon. Cuando tenga un minuto". A Salmon se le hizo un nudo en el estómago. Se movió de un pie a otro, sin saber qué decir o hacer. Estaba claro que se trataba de Helen y del tiempo que habían pasado juntos. "Está bien", dijo al fin. "No, no está bien". Fearn se acercó un paso. Se arrastró, con evidente dolor. P

