Después de concluida la sesión, Lucifer desapareció rápidamente, no le gustaba estar en el plano de los mortales, nunca le había preguntado la razón, pero bien es cierto que a pesar del apego que mostraba Babba conmigo el amor era un sentimiento abstracto para nuestra r**a, no lo entendíamos de la misma forma que los mortales, nuestro amor era una lealtad brutal envuelta en un posesividad de poder completamente incomprensible para alguien que no fuera demonio. Uno a uno los demonios de la sala fueron desapareciendo detrás de brumas negras, cada uno con una nueva misión para poder encontrar a Caroline y tener algunos planes de respaldo. Aunque estaba agradecida y tranquila respecto al rescate de mi pequeña, sabía que los demonios y demás no lo hacían por el compañerismo y la buena volunta

