Pov Karla Lorde se acuesta en mí cama de un salto, asustándome de muerte. Estaba concentrada leyendo un libro de crimenes y a ella se le ocurre aparecer sin llamar a la puerta. Ella comienza a hablar sobre una grandiosa fiesta a la que quiere asistir y arrastrarme con ella. Entonces decidí dejar el libro a un lado y prestarle atención, de todos modos no podré seguir leyendo. —Lorde, no puedo ir contigo, es peligroso —me quejé. —¡Vamos Ka, es solo una fiesta! —¡Donde irán todos tus amigos delincuentes! —No son delincuentes, solo corren carreras y beben un poco luego —insistió —Da igual, sabes que no me gusta ir a esos lugares. —¡Por favor, quiero ver a Chad! —¿Y que supone que le diré a mi madre? —pregunté cruzándome de brazos—, sabes que nunca me dejaría ir. —Que duermes en mi ca

