Dos meses después Despierto con las sensaciones a flor de piel, Erick recorre cada parte de mi cuerpo con su lengua. Arqueó mi espalda cuando dos de sus dedos me invaden, jadeo al sentir su intensidad al jugar con mi botón de placer, no puedo gemir como deseo, ya que a unos cuantos pasos se encuentra la habitación de los enanos. Mis dedos terminan jalando su cabello. —Erick ¡Ah! —Jadeo al sentirlo más profundo. Sube hasta mis labios, devora mi boca y se adentra sin delicadeza alguna, dolorosamente placentero. —Buenos días —Susurra a mi oído, mordiendo el lóbulo de mi oreja. —Delicioso amanecer señor Montalvo. —jadeo en sus labios, su lengua domina la mía a su antojo, el sudor que emana su piel lo hace ver exquisito. Ya dejé mis miedos atrás, ahora disfruto con Erick mi sexualidad c

