Misha entró en la oficina de Anthony faltando dos días para que se celebrara el baile de emparejamiento y lo miró directamente. Ella no lo había cancelado y, que supiera, él tampoco. No había recibido nada de los aliados respecto a no venir o a reconocer que se había cancelado. —¿Qué estás haciendo respecto al baile de emparejamiento? —le preguntó directamente. —He decidido que se llevará a cabo según lo programado —declaró con bastante sencillez, y ella se preguntó cuánto esfuerzo tuvo que usar para decirlo de esa manera, sabiendo las ramificaciones que iba a causar—. Espero que asistas —comentó después de una breve pausa. Ahora sentía todas las miradas en esta oficina sobre ella. —¿Por qué no lo haría? —replicó. —Porque está muy claro no solo para mí, sino para otros que no quieres

