Nasser salió del ascensor junto con Erkan, que lo acompañaba en la planta donde se encontraba su oficina. Tenía un humor de perros por la discusión de esa mañana con Jade y la cabeza le estallaba por los whiskys de anoche. Cuando Erkan lo vió salir de la residencia y subirse al coche que lo esperaba ya se dió cuenta de que su jefe no tenía un buen día. Nasser miró de reojo y vió la mesa donde Míriam normalmente se sentaba y estaba vacía. Eso le dio un gran alivio, el hecho de no tenerla cerca. Se giró hacia su mano derecha y le dijo: —Búscame una nueva asistente, mi secretaria no va a poder con todo. Que sea eficiente, por favor. Yo estaré en mi despacho toda la mañana, a primera hora de la tarde salimos a palacio a recoger a Jade para ir al hospital. —Si, señor. Nasser se metió en s

