.:. CHAPTER SEVENTEEN .:.
( TEARS FOR A STUPID )
EL OTOÑO IBA APODERÁNDOSE DEL CAMPO A MEDIDA QUE ELLOS LO RECORRÍAN.
-Mi madre sabe hacer aparecer comida de la nada -dijo Ron una noche, acampados en una ribera de Gales. Y, enfurruñado, empujó los trozos de pescado grisáceo y carbonizado que tenía en el plato.
A Lyra no le importaba que el tuviera el Horrocrux y que por eso se comportara asi, ella y Hermione estaban haciendo lo posible para conseguir comida y el estaba todo el tiempo quejandose.
-Pues vete con tu mami se quieres buena comida -le contesto de mala manera.
-Tu madre no sabe hacer semejante cosa. Nadie es capaz de eso. La comida es la primera de las cinco Principales Excepciones de la Ley de Gamp sobre
Transformaciones Elemen…
-A mí háblame claro, ¿vale? -le espetó Ron.
-¡Es imposible que la comida aparezca de la nada! Si sabes dónde está, puedes hacer un encantamiento convocador, o transformarla, o si tienes un poco, multiplicarla…
-Pues esto será mejor que no lo multipliques, porque está asqueroso -murmuró Ron.
-¡Harry lo ha pescado y Nix y yo lo hemos cocinado lo mejor que podiamos! ¡No sé por qué siempre acaba tocandonos hacer la comida! ¡Porque somos chicas, claro!
-¡No, es porque se supone que son las mejores haciendo magia! -le soltó Ron.
Hermione se puso de pie.
-Pues mañana puedes cocinar tú. Busca los ingredientes y hazles un encantamiento para convertirlos en algo que valga la pena comer. Yo me sentaré aquí, pondré cara de asco y me lamentaré, y ya veremos cómo…
-¡Alto! -ordenó Harry, y se puso rápidamente en pie- ¡Calla!
-Callate tú, Harry -salto Lyra defendiendo a su amiga- ¿Como te sentirias tu si...?
-¡Cállate, Lyra! ¡He oído algo! ¿Has hecho el encantamiento muffliato? -le preguntó a Hermione.
-Lo he hecho todo. El muffliato, los repelentes mágicos de muggles y los
encantamientos desilusionadores; todos. Quienquiera que sea no debería poder oírnos ni vernos.
Entonces oyeron fuertes crujidos y roces; poco después, el sonido de piedras y ramitas sueltas pareció indicar que varias personas bajaban por la boscosa pendiente que descendía hasta la estrecha orilla donde ellos habían acampado.
Cuando el grupo llegó a la orilla, las voces se oyeron más fuerte pero no más inteligibles.
Hermione agarró el bolsito y se puso a rebuscar en él; al momento sacó cuatro orejas extensibles y le lanzó una a cada uno.
-Por aquí debería haber salmones, ¿o creen que todavía no ha empezado la
temporada? ¡Accio salmón!
Se produjeron unos chapoteos y luego un sonido de bofetada, como si alguien atrapara un pez al vuelo; alguien soltó un gruñido de apreciación.
Lyra se ajustó mejor la oreja extensible en el oído: por encima del murmullo del río había distinguido otras voces, pero no hablaban en su idioma.
-Son duendes -les dijo Lyra en un susurro reconocido el idioma gracias a su abuelo.
Un fuego prendió en el exterior, y los chicos vieron pasar unas sombras enormes entre la tienda y las llamas.
-Tomen… Griphook… Gornuk…
-Gracias -respondieron los duendes en el idioma del otro.
-Bueno, ¿y cuánto tiempo llevan ustedes tres huyendo? -preguntó una voz nueva que Lyra estaba segura que conocía.
-Seis semanas, quizá siete. Ya no me acuerdo. Me encontré con Griphook el primero o el segundo día, y poco después se nos unió Gornuk. Es agradable tener un poco de compañía. Y tú, Ted, ¿por qué te marchaste?
Lyra trato de ponerse en puntas de pie para ver mejor. ¿Ted? El unico Ted que ella conocía era el marido de Andrómeda.
-Sabía que iban por mí -contestó Ted y Lyra confirmó que era Tonks- La semana pasada me enteré de que había mortífagos en la zona y decidí poner pies en polvorosa. Me negué a registrarme como hijo de muggles por principio, así que sabía que sólo era cuestión de tiempo, y que tarde o temprano tendría que marcharme. A mi esposa no le pasará nada porque ella es sangre limpia. Y luego me encontré con Dean… ¿cuánto hace, hijo? Unos pocos días, ¿no?
-Sí, eso es -contestó otra voz que sin duda era voz de Dean Thomas.
-Eres hijo de muggles, ¿verdad? -preguntó.
-No estoy seguro -respondió Dean- Mi padre abandonó a mi madre cuando
yo era muy pequeño, y no puedo demostrar que fuera un mago.
-He de admitir, Dirk, que me sorprende haberme tropezado contigo. Me alegra pero me sorprende. Circulaba el rumor de que te habían detenido -dijo Ted.
-Es que me detuvieron -confirmó Dirk- Iba camino de Azkaban, pero me escapé. Aturdí a Dawlish y le robé la escoba. Fue más fácil de lo que imaginan, y Dawlish salió muy mal parado. No me extrañaría que alguien le hubiera hecho un encantamiento confundus. Si es así, me gustaría estrecharle la mano a la bruja o al mago que se lo hizo, porque seguramente me salvó la vida.
-¿Y de dónde salen ustedes dos? Creía que los duendes apoyaban a Quien- ustedes-saben -volvió a preguntar Ted.
-Pues estabas equivocado, porque nosotros no nos ponemos de parte de nadie -dijo el duende- Ésta es una guerra de magos.
-Entonces ¿por qué se esconden?
-Me pareció lo más prudente -respondió- Había rechazado lo que consideraba una petición impertinente, y comprendí que peligraba mi seguridad personal.
-¿Qué te pidieron que hicieras? -preguntó Ted.
-Cosas inapropiadas para la dignidad de mi r**a -contestó- Yo no soy ningún elfo doméstico.
-¿Y tú, Griphook?
-Por motivos parecidos -dijo el otro- Gringotts ya no la controlan únicamente los de mi r**a, pero yo jamás reconoceré a ningún mago como amo. -añadió algo por lo bajo en duendigonza, y Gornuk rió.
-¿Era un chiste? -preguntó Dean.
-Ha dicho que también hay cosas que los magos no reconocen -explicó Dirk.
-No lo capto -admitió Dean.
-Antes de marcharme me tomé una pequeña venganza personal -dijo Griphook en la lengua de los otros.
-Bien hecho -dijo Ted- Supongo que no conseguirías encerrar a un mortífago en una de esas viejas cámaras de máxima seguridad, ¿no?
-Si lo hubiera hecho, la espada no lo habría ayudado a salir de allí -replicó
Griphook.
-Me parece que Dean y yo nos estamos perdiendo algo -dijo Ted.
-Severus Snape también, aunque él no lo sabe -dijo Griphook.
-¿No te has enterado, Ted? -preguntó Dirk- ¿No sabes que unos chicos intentaron robar la espada de Gryffindor del despacho de Snape en Hogwarts?
-No, no sabía nada -dijo Ted- En El Profeta no lo han comentado, ¿verdad?
-No, ya me imagino que no -repuso Dirk- A mí me lo contó Griphook, y éste se enteró por Bill Weasley, que trabaja para la banca mágica. Entre los chicos que intentaron llevarse la espada estaba la hermana pequeña de Bill.
-Ella y un par de compañeros suyos entraron en el despacho de Snape y
rompieron la urna de cristal donde, presuntamente, estaba guardada la espada. Snape los atrapó en la escalera cuando ya se la llevaban.
-¡Benditos sean! -exclamó Ted- Pero ¿qué creían, que podrían emplear la espada contra Quien- ustedes-saben , o contra el propio Snape?
-Bueno, fuera cual fuese su intención, Snape decidió que la espada no estaba
segura en su despacho -explicó Dirk Y un par de días más tarde, imagino que
tras obtener el permiso de Quien-ustedes-saben, la hizo llevar a Londres para que la guardaran en Gringotts.
-Sigo sin entender el chiste -dijo Ted.
-Es una falsificación -afirmó Griphook.
-¿Qué la espada de Gryffindor es…?
-Eso mismo. Es una copia, una copia excelente, sin duda, pero hecha por magos. La original la forjaron los duendes hace siglos, y tenía ciertas propiedades que sólo poseen las armas fabricadas por los de mi r**a. No sé dónde puede estar la genuina espada de Gryffindor, pero desde luego no en una cámara de la banca Gringotts.
↺
CUANDO PHINEAS NIGELLUS DESAPARECIÓ POR COMPLETO, LYRA SE PERMITIÓ SOLTAR UN GRITO.
-¡Harry! -exclamó Hermione.
-¡Sí, ya lo sé! -dijo Harry y dio un puñetazo al aire.
-¡La espada destruye los Horrocruxes! ¡Las armas fabricadas por duendes sólo se imbuyen de aquello que las fortalece! ¡Harry, esa espada está impregnada con veneno de basilisco!
-Y Dumbledore no me la dio porque todavía la necesitaba; quería utilizarla para destruir el guardapelo…
-… y debió de prever que si la ponía en su testamento no te la entregarían…
-… y por eso hizo una copia…
-… y la puso en la urna de cristal…
-… y dejó la auténtica… ¿dónde?
-¡Piensa! -susurró Hermione- ¡Piensa! ¿Dónde pudo dejarla?
-¿En su casa? -preguntó Lyra- ¿Donde vivía Dumbledore?
-¿Y en Hogsmeade?
-¿En la Casa de los Gritos? Allí nunca va nadie.
-Pero el maldito de Snape también sabe como llegar.
-Dumbledore confiaba en Snape -les recordó Harry.
-No lo suficiente para explicarle que había cambiado las espadas -razonó Hermione.
-Entonces, ¿crees que decidió esconder la espada muy lejos de Hogsmeade? Nix puede tener razón sobre su casa ¿Qué opinas tú, Ron? ¡Eh, Ron!
-Ah, ¿te has acordado de que existo?
-¿Cómo dices?
Ron dio un resoplido.
-Nada, nada. Por mí pueden continuar; no quiero estropearles la fiesta.
-Voy a preguntarlo la forma mas educada que conozco -comenzó Lyra- ¿Que mierda te pasa, Ron?
-¿Que qué me pasa? No me pasa nada -respondió Ron- Al menos, según Harry.
Se oyeron unos golpecitos en el techo de la tienda. Había empezado a llover.
-Oye, es evidente que algo te ocurre -dijo Harry- Suéltalo ya, ¿quieres?
Ron se sentó en la cama.
-Está bien, lo soltaré. No esperes que me ponga a dar vueltas por la tienda porque hay algún otro maldito cacharro que tenemos que encontrar. Limítate a añadirlo a la lista de cosas que no sabes.
-¿De cosas que no sé? -se asombró Harry- ¿Que yo no sé?
-No es que no me lo esté pasando en grande aquí -dijo Ron- Con un brazo
destrozado, sin nada que comer y congelándome el culo todas las noches. Lo que pasa es que esperaba… no sé, que después de varias semanas dando vueltas hubiéramos descubierto algo.
-Ron -intervino Hermione.
-Creía que sabías dónde te habías metido -insinuó Harry.
-Sí, yo también.
-A ver, ¿qué parte de nuestra empresa no está a la altura de tus expectativas? -Lyra solto una risa que ocultó fingiendo una tos- ¿Creías que nos alojaríamos en hoteles de cinco estrellas, o que encontraríamos un Horrocrux un día sí y otro también? ¿O tal vez creías que por Navidad habrías vuelto con tu mami?
-¡Creíamos que sabías lo que hacías! -replicó Ron poniéndose en pie- ¡Creíamos que Dumbledore te había explicado qué debías hacer! ¡Creíamos que tenías un plan!
-¡Ron! -gritó Hermione.
-Por Merlín, esto se pone interesante...
-Bueno, pues lamento decepcionalos -dijo Harry- He sido sincero con ustedes desde el principio, les he contado todo lo que me dijo Dumbledore. Y por si no te habías enterado, hemos encontrado un Horrocrux…
-Sí, y estamos tan cerca de deshacernos de él como de encontrar los otros. ¡O sea, a años luz!
-Quítate el guardapelo, Ron -le pidió Hermione- Quítatelo, por favor. Si no lo hubieras llevado encima todo el día, no estarías diciendo estas cosas.
-Sí, las estaría diciendo igualmente -la contradijo Harry- ¿Creen que no me doy cuenta de que cuchichean a mis espaldas? ¿Que no sospechaba que pensaban todo esto?
-¡Hey! No me metas en eso -se quejo Lyra.
-¡Tú no te tomas nada en serio Lyra y es obvio que lo vas a defender porque es tu tonto novio! ¡Y tu Hermione también lo dijiste, dijiste que estabas decepcionada, que creías que Harry tenía un poco más de…!
-¡No lo decía en ese sentido! ¡De verdad, Harry!
Hermione comenzo a llorar y Lyra solto un suspiro de frustración, en cualquier momento ella también iba a llorar o le iba a pegar a Ron.
-Entonces, ¿por qué seguimos aquí? -le espetó Harry a Ron.
-A mí, que me registren.
-¡Pues vuelve a tu casa!
-¡Sí, quizá lo haga! ¿Es lo que Lyra estaba esperando desde el primer momento, no? -gritó Ron dando unos pasos hacia Harry, que no retrocedió- ¿No oíste lo que dijeron de mi hermana? Pero eso a ti te importa un pimiento, ¿verdad? ¡Ah, el Bosque Prohibido! Al valiente Harry Potter, que se ha enfrentado a cosas mucho peores, no le preocupa lo que pueda pasarle a mi hermana allí. Pues mira, a mí sí: me preocupan las arañas gigantes y los fenómenos…
-Lo único que he dicho es que Ginny no estaba sola, y que Hagrid debió de
ayudarlos…
-¡Ya, ya! ¡Te importa muy poco! ¿Y qué me dices del resto de mi familia? «Los Weasley ya han sufrido suficiente con sus otros hijos», ¿eso tampoco lo oíste?
-Sí, claro que…
-Pero no te importa lo que significa, ¿verdad?
-¡Weasley no eras la única persona que tiene família aqui! -dijo Lyra sintiendo un nudo en la garganta al pensar en Rolf y sus abuelos- ¡Deja de pensar que tú y tu familia son el centro del mundo! ¡Tu família no es la única que sufre! ¿Estamos en una guerra, no lo entiendes? Todos estamos sufriendo.
-¡Ron! -terció Hermione- No creo que
signifique que haya pasado nada más, nada que nosotros no sepamos. Piénsalo, Ron: Bill está lleno de cicatrices, mucha gente ya debe de haber visto que George ha perdido una oreja, y se supone que tú estás en el lecho de muerte, enfermo de
spattergroit. Estoy segura de que sólo se referían a que…
-Ah, ¿estás segura? Muy bien, pues no me preocuparé por ellos. A ustedes le parece muy fácil, claro, porque sus padres están a salvo de…
-¡Mis padres y los de Lyra están muertos! -bramó Harry.
-¡Los míos podrían ir por el mismo camino! -replicó Ron.
-¡Pues vete! -rugió Harry- Vuelve con ellos, haz como si te hubieras curado del spattergroit y tu mami podrá prepararte comiditas y…
Ron hizo un movimiento brusco y Harry reaccionó, pero antes de que cualquiera de los dos pudiera sacar su varita, Hermione sacó la suya.
-¡Protego! -chilló, y un escudo invisible se extendió sobre Harry.
-Deja el Horrocrux -ordenó Harry.
Ron se quitó la cadena y dejó el guardapelo encima de una silla. Entonces se volvió hacia Hermione y dijo:
-Y tú, ¿qué haces?
-¿Cómo que qué hago?
-¿Te quedas o qué?
-Yo… -parecía angustiada- Sí, me quedo. Ron, dijimos que acompañaríamos a Harry, que lo ayudaríamos a…
-Vale -dijo y miro a Lyra- ¿Y tu?
-Prefiero quedarme con mi tonto novio -escupió mirandolo mal.
-Lo prefieren a él.
-¡No, Ron! ¡Vuelve, por favor! -Hermione salio de tras de Ron pero era muy tarde. Ella volvió toda mojada- ¡Se ha… ido! ¡Se ha desaparecido! -Se dejó caer en una butaca, se acurrucó y rompió a llorar.
Lyra suspiró y miro por ultima vez por donde se había ido Ron antes de acercarse a Hermione. La rubia abrazo a su amiga como si su vida dependiera de ello y comenzó a hacerle caricias en el cabello mojado.
-Va a estar bien, Hermione -le susurro en un intento por tranquilizarla- Él.. el estaba enojado nada más, además Ron sabe defenderse bien. No tienes que preocuparte por él.
Hermione solto un sollozo y Lyra le seco las lágrimas.
-Vamos, Herms, no llores o me vas a hacer llorar a mí. ¿Y si yo lloro quien va parecer la fuerte del grupo?